SARAMORI

En la era del romanticismo se dió un gran número de grandes músicos que nos legaron a quienes permanecemos presente en esta dimensión, sus obras , sus joyas musicales que has perdurado con el tiempo y se dejan oir impregnandonos de es bellaza propia de esos genios de esa época .

Se ha escrito, que el Romanticismo abarca todo el siglo XIX aunque con anterioridad, en Beethoven se empiezan a percibir características que van perfilando este nuevo periodo. Puede decirse que la transición del Clasicismo al Romanticismo se produjo sin brusquedad, como si éste fuera el resultado de la evolución natural del estilo clásico. Los compositores de este periodo, en cambio, encontraron una situación histórica y cultural más favorable que les permitió dotarse de un bagaje cultural más amplio; el músico se liberó de la dependencia de componer o interpretar para la iglesia o para algún que otro príncipe o valedor. Asimismo, la burguesía se emancipó, las ciudades incrementaron su población considerablemente. En consecuencia, la afición por las actividades culturales en general y la música en particular hizo aumentar considerablemente la demanda de música y de intérpretes. Esto amplió el abanico de posibilidades para que los músicos pudieran ejercer su arte con mayor independencia y con mayores posibilidades de éxito. El siglo XIX, y el romanticismo en particular, asistió a un gran número de manifestaciones musicales.

Larga sería la lista de los grandes músicos de esa época e injusto sería deternos específicamente en concretarnos en algunos en forma específica ,puesto caeríamos en un subjetivismo que podría herir sucecptibilidades a quienes están plenamente identificado en esa época con algún músico en lo personal.

Wikipedia nos aporta una información relevante al respecto y comenta, que el romanticismo fue un período que transcurrió aproximadamente entre principios de los años 1800 y la primera década del siglo XX, y suele englobar toda la música escrita de acuerdo a las normas y formas de dicho período. El romanticismo musical es un período de la música académica que fue precedido por el clasicismo y continuado por el modernismo.

El romanticismo musical está relacionado con el romanticismo, la corriente de cambios en literatura, bellas artes y filosofía, aunque suele haber ligeras diferencias temporales, dado que el romanticismo en aquellas artes y en la filosofía se suele reconocer entre los años 1780 y 1840. El romanticismo como movimiento global en las artes y la filosofía, tiene como precepto que la verdad no podía ser deducida a partir de axiomas, en el mundo había realidades inevitables que sólo se podía captar mediante la emoción, el sentimiento y la intuición. La música del romanticismo intentaba expresar estas emociones y describir esas verdades más profundas, mientras preservaba o incluso expandía las estructuras formales del período clásico.

El término música romántica, que podría confundirse con la música del romanticismo, se entiende como toda música suave o con una atmósfera ensoñadora (no siempre ha de ser así). Ese término podría relacionarse con la palabra romántico que se estableció durante el romanticismo, pero no toda la música del romanticismo cumple con estas características. Del mismo modo, no toda la música romántica se puede relacionar con el período romántico.

Dentro de esa época del Romanticismo, en lo personal es muy importante la que destaca Wikipedia, cuando señala, que en la segunda década del siglo XIX, se dio el cambio a nuevas fuentes para la música, junto a un uso más acentuado del cromatismo en las melodías y la necesidad de más expresividad armónica, produjeron un cambio estilístico palpable. Las razones que motivaron este cambio no fueron meramente musicales, sino también económicas, políticas y sociales. El escenario estaba preparado para una nueva generación de compositores que podía hablarle al nuevo ambiente europeo post-napoleónico.

En el primer grupo de compositores se suele agrupar a Beethoven, Louis Spohr, E. T. A. Hoffmann, Carl Maria von Weber y Franz Schubert. Estos compositores crecieron en medio de la dramática expansión de la vida concertística de finales del siglo XVIII y principios del XIX, y esto le dio forma a sus estilos y expectativas. Muchos saludaron a Beethoven como el modelo a seguir, o al menos a aspirar. Las melodías cromáticas de Muzio Clementi y las óperas de Rossini, Cherubini y Mehul, también ejercieron cierta influencia. Al mismo tiempo, la composición de canciones para voz y piano sobre poemas populares, para satisfacer la demanda de un creciente mercado de hogares de clase media, fue una nueva e importante fuente de entradas económicas para los compositores.

Los trabajos más importantes de esta ola de compositores románticos fueron quizás los ciclos de canciones y las sinfonías de Schubert, las óperas de Weber, especialmente Oberon, Der Freischütz y Euryanthe. Para la época, las obras de Schubert sólo se interpretaron ante audiencias limitadas y sólo pudieron ejercer un impacto notable gradualmente. Por el contrario, las obras de John Field se conocieron rápidamente, en parte debido a que era capaz de componer pequeñas y "características" obras para piano y danzas.

La siguiente cohorte de compositores románticos incluye a Franz Liszt, Felix Mendelssohn, Frédéric Chopin y Hector Berlioz. Ellos nacieron en el siglo XIX e iniciaron pronto la producción de composiciones de gran valor. Mendelssohn fue particularmente precoz, escribiendo sus primeros cuartetos, un octeto para cuerdas y música orquestal antes de cumplir los veinte años. Chopin se abocó a la música para piano, incluyendo etudes (estudios) y dos conciertos para piano. Berlioz compondría la primera sinfonía notable luego de la muerte de Beethoven, la mencionada Sinfonía fantástica.

Al mismo tiempo se estableció lo que ahora se conoce como "ópera romántica", con una fuerte conexión entre París y el norte de Italia. La combinación del virtuosismo orquestal francés, las líneas vocales y poder dramático italianos, junto a libretos que se basaban en la literatura popular, establecieron las normas que continúan dominando la escena operística. Las obras de Vincenzo Bellini y Gaetano Donizetti fueron inmensamente populares en esta época.

No cabe la menor duda como se ha escrito, que la música del romanticismo busca nuevos horizontes y descubre la universalidad de lo local.La gran historia de la música es reconquistada por los pueblos y naciones, gestándose un principio de expresión universal a través de los sonidos y los cantos.

Además de la música italiana, la francesa y la alemana surgen aportaciones fundamentales al bagaje histórico que provienen del Centro y Este de Europa. Chopin utiliza su arrolladora pasión romántica para dar alas al patriotismo polaco, mientras Smetana universaliza el amor al terruño de su Chequia o Grieg dibuja los fiordos de Noruega, e incluso hay quien pinta naciones imaginarias o culturas soñadas.

La música emprende la expedición sin retorno en busca de los genes melódicos y rítmicos de las identidades sociales.