SARAMORI

El Budismo nos proporciona una serie de enseñanzas que al practicarlas nos permiten no solamente en evolucionar dentro de lo espiritual, sino conocer u poco más sobre nuestra verdadera esencia, entender parte de nuetra razón de porque nos manifestamos en esta dimensión.

Budismo Camino del Diamante, nos señala, que la naturaleza última de la mente es idéntica a la naturaleza última de la realidad, es inherentemente completa y perfecta, y abarca a toda la realidad. La diferencia que hay con las religiones teístas, es que este SER no se ve como algo que está separado del mundo y que es su creador. Este SER es el mismo mundo, es la totalidad, es el espacio donde se ES, que no se diferencia de lo que ES. Por esto no se puede decir que el Budismo sea una religión atea, en el sentido que no tenga respeto y devoción por lo que existe.

Cuando las enseñanzas budistas nos dicen que la naturaleza de la mente es espacio, pensamos que esto quiere decir que es como el espacio interestelar. Lo vemos así por la costumbre que tenemos de objetivar las cosas, de querer mirarlas. Pero el espacio al que se refieren las enseñanzas no corresponde al espacio físico que pretendemos ver, sino al espacio psicológico que sentimos. Cuando vemos algo o escuchamos algo, ¿dónde lo vemos o dónde lo escuchamos?. Ese espejo en donde se reflejan los sonidos, visiones, ideas y sentimientos es la mente. Ese espejo multidimensional es un espacio psicológico consciente y radiante, un espacio que se da cuenta. No es la idea de un espacio vacío sino la idea de un espacio consciente, un espacio que no es diferente de nuestra percepción del mundo. Es un espacio con características extraordinarias, es omnipresente, inmutable, eterno, y con todas las cualidades del Ser Absoluto

camino cosmico.educaleft.com nosa grega, que lanaturaleza esencial de la mente es el telón de fondo de toda la vida y la muerte, como el cielo, que abarca todo el universo con su abrazo.
Lo que vio Buda fue que la ignorancia de nuestra verdadera naturaleza es la raíz de todos los tormentos del Samsara, y que la raíz de la propia ignorancia es la tendencia habitual de nuestra mente a la distracción.
Poner fin a la distracción equivaldría a poner fin al mismo Samsara, y para ello, comprendió, que la clave está en llevar la mente a casa, a su verdadera naturaleza, mediante la práctica de la meditación.
En la Meditación se sienta uno con una actitud mental abierta y comparable al cielo, pero al mismo tiempo permanece presente, apoyado en la tierra, sobre una base firme.
el cielo es nuestra naturaleza absoluta, que no tiene barreras y es ilimitada, y la base es nuestra realidad, nuestra condición relativa y ordinaria.
La postura que adoptamos al meditar significa que enlazamos lo absoluto y lo relativo, el firmamento y el suelo, el cielo y la tierra, como las alas de un pájaro integrando la naturaleza de la mente, que no conoce muerte y es comparable al cielo, y el suelo de nuestra naturaleza mortal y pasajera.
Aprender a meditar es el mejor regalo que puede usted hacerse en ésta vida, ya que es sólo por medio de la meditación como puede emprender el viaje para descubrir su autentica naturaleza y encontrar así la estabilidad y la confianza que necesitará para vivir y morir bien.

Esta naturaleza esencial de la mente es el telón de fondo de toda la vida y la muerte, como el cielo, que abarca todo el universo con su abrazo.
Lo que vio Buda fue que la ignorancia de nuestra verdadera naturaleza es la raíz de todos los tormentos del Samsara, y que la raíz de la propia ignorancia es la tendencia habitual de nuestra mente a la distracción.
Poner fin a la distracción equivaldría a poner fin al mismo Samsara, y para ello, comprendió, que la clave está en llevar la mente a casa, a su verdadera naturaleza, mediante la práctica de la meditación.
En la Meditación se sienta uno con una actitud mental abierta y comparable al cielo, pero al mismo tiempo permanece presente, apoyado en la tierra, sobre una base firme.
el cielo es nuestra naturaleza absoluta, que no tiene barreras y es ilimitada, y la base es nuestra realidad, nuestra condición relativa y ordinaria.
La postura que adoptamos al meditar significa que enlazamos lo absoluto y lo relativo, el firmamento y el suelo, el cielo y la tierra, como las alas de un pájaro integrando la naturaleza de la mente, que no conoce muerte y es comparable al cielo, y el suelo de nuestra naturaleza mortal y pasajera.
Aprender a meditar es el mejor regalo que puede usted hacerse en ésta vida, ya que es sólo por medio de la meditación como puede emprender el viaje para descubrir su autentica naturaleza y encontrar así la estabilidad y la confianza que necesitará para vivir y morir bien.