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saramori

20 Enero 2008

JULIO CORTAZAR

y además de todo era lindo...
SARAMORI
Dificil dejar de ignorar la relevancia dentro de la Literatura Latinoamericana lo que representó Julio Cortazar, de ahí la importancia de recordarlo en pro de darle el mérito que le corresponde y que afortunadamente se le reconoció como uno de los grandes escritores de su época.
Se sabe, que Julio Florencio, nacido en Bruselas el 26 de agosto de 1914 bajo el signo de Virgo, con Mercurio como planeta regente; en correspondencia debió ser el gris su color favorito, pero siempre prefirió el verde.

Su nacimiento fue fruto, como le gustaba decir, del turismo y la diplomacia, pues su padre fue a trabajar, recién casado, a una misión comercial cerca de la embajada argentina en Bruselas. En aquellos días los alemanes ocupaban la ciudad y, pronto a cumplir los cuatro años la familia decide regresar a la Argentina. Se instalaron en Banfield, pueblo de las inmediaciones de Buenos Aires. Allí transcurriría su infancia, rodeado de animales, y acosado por “...una sensibilidad excesiva, una tristeza frecuente, asma, brazos rotos, primeros amores desesperados”.
En un oportunidad escribió llevo dieciséis años fuera de Latinoamérica, y que me considero sobre todo como un cronopio que escribe cuentos y novelas sin otro fin que el perseguido ardorosamente por todos los cronopios, es decir su regocijo personal. Tengo que hacer un gran esfuerzo para comprender que a pesar de esas peculiaridades soy un intelectual latinoamericano; y me apresuro a decirte que si hasta hace pocos años esa clasificación despertaba en mí el reflejo muscular consistente en elevar los hombros hasta tocarme las orejas creo que los hechos cotidianos de esta realidad que nos agobia (¿realidad esta pesadilla irreal, esta danza de idiotas al borde del abismo?) obligan a suspender los juegos, y sobre todo los juegos de palabras. Acepto, entonces, considerarme un intelectual latinoamericano, pero mantengo una reserva: no es por serlo que diré lo que quiero decirte aquí. Si las circunstancias me sitúan en ese contexto y dentro de él debo hablar, prefiero que se entienda claramente que lo hago como un ente moral, digamos lisa y llanamente como un hombre de buena fe, sin que mi nacionalidad y mi vocación sean las razones determinantes de mis palabras. El que mis libros estén presentes desde hace años en Latinoamérica no invalida el hecho deliberado e irreversible de que me marché de la Argentina en 1951 y que sigo residiendo en un país europeo que elegí sin otro motivo que mi soberana voluntad de vivir y escribir en la forma que me parecía más plena y satisfactoria. Hechos concretos me han movido en los últimos cinco años a reanudar un contacto personal con Latinoamérica, y ese contacto se ha hecho por Cuba y desde Cuba; pero la importancia que tiene para mí ese contacto no se deriva de mi condición de intelectual latinoamericano; al contrario, me apresuro a decirte que nace de una perspectiva mucho más europea que latinoamericana, y más ética que intelectual. Si lo que sigue ha de tener algún valor, debe nacer de una total franqueza, y empiezo por señalarlo a los nacionalistas de escarapela y banderita que directa o indirectamente me han reprochado muchas veces mi “alejamiento” de mi patria o, en todo caso, mi negativa a reintegrarme físicamente a ella.
Se sabe, que creció entre mujeres y desde entonces, ya aficionado a la magia de las palabras, se divertía escuchando las conversaciones de su madre, su tía y hermana, para adivinar cuándo intercalarían un lugar común, una frase hecha; otras veces estas conversaciones le sugerían palindromos o anagramas que escribía en el aire o en las paredes. A diferencia de sus amigos, el niño Cortázar prefería la literatura fantástica a las novelas de “cowboys”, por eso achacaba a Julio Verne su deseo de ser marinero cuando contaba solo diez años.

No son muchas las noticias que quedan de aquellos primeros años pero, los que lo conocieron recuerdan un niño disciplinado y estudioso que prefería leer a jugar. Dicen que escribió su primera novela a los nueve años. La vieja escuela primaria de Banfield guarda una planilla de calificaciones donde hay 10 y 9 en casi todo para Cortázar y sostiene en sus paredes una placa que reza: “A Julio Cortázar, promoción 1928. Gloria de las Letras Latinoamericanas. 23/8/1963

En 1946 publica “Casa tomada” en Los Anales de Buenos Aires. El acontecimiento fue resultado de la primera de las dos ocasiones en que Jorge Luis Borges y Julio Cortázar se comunicaron. Borges dejó testimonio escrito de este encuentro en el texto “Fuera de la ética, la superficialidad”, publicado en el libro El joven Cortázar, de Nicolás Cócaro. Dice Borges: "Hacia 1944 yo era secretario de redacción de una revista casi secreta que dirigía la señora Sarah de Ortiz Basualdo. Una tarde, nos visitó un muchacho muy alto con un previsible manuscrito. No recuerdo su cara; la ceguera es cómplice del olvido. Me dijo que traía un cuento fantástico y solicitó mi opinión. Le pedí que volviera a los diez días. Antes del plazo señalado, volvió. Le dije que tenía dos noticias. Una, que el manuscrito estaba en la imprenta; otra, que lo ilustraría mi hermana Norah, a quien le había gustado mucho. El cuento, ahora justamente famoso, era el que se titula, ‘Casa tomada’. Años después, en París, Julio Cortázar me recordó ese antiguo episodio y me confió que era la primera vez que veía un texto suyo en letras de molde. Esa circunstancia me honra."
En 1954, viaja a Montevideo, año en que la UNESCO realiza allí su conferencia general, en calidad de traductor y revisor. Se aloja en el Hotel Cervantes (ya frecuentado por Jorge Luis Borges) en el que transcurre su cuento La puertacondenada . Anda por la ciudad, visita el barrio del Cerro, en el que ubicará a La Maga.
Continúa trabajando como traductor independiente de la UNESCO.
Sigue escribiendo lo que luego serán las Historias de cronopios y de famas, que había iniciado en el año 1951: "Una noche, escuchando un concierto en el Thèatre des Champs Elysées, tuve bruscamente la noción de unos personajes que se llamarían cronopios", explicó

años después. Buenos Aires Literaria publica Torito
Viaja a Italia, donde empieza a traducir los cuentos de Edgar Allan Poe.

En 1963 publica Rayuela (Ed. Sudamericana), de la que se vendieron 5.000 ejemplares en el primer año. "Escribía largos pasajes de Rayuela sin tener la menor idea de dónde se iban a ubicar y a que respondían en el fondo (...) Fue una especie de inventar en el mismo momento de escribir, sin adelantarme nunca a lo que yo podía ver en ese momento", dirá. (La fascinación de las palabras). Publica Una flor amarilla en la Revista de Occidente de Madrid y Descripción de un Combate en Eco contemporáneo. Ese mismo año participa como jurado en el Premio Casa de las Américas, en La Habana
En 1966 publica el libro de cuentos Todos los fuegos el fuego (Sudamericana, Buenos Aires). En Nueva York, Pantheon publica la traducción al inglés de Rayuela y Gallimard la traducción francesa, de Laure Guille-Bataillon.
En la revista Unión de La Habana aparece el artículo Para llegar a Lezama Lima. Decide asumir públicamente su compromiso con la lucha de liberación Latinoamericana

En el 67 Aparece La vuelta al día en ochenta mundos, un volumen que reúne cuentos, crónicas, ensayos y poemas, con una diagramación extremadamente original concebida en gran parte por Julio Silva. El libro, según Cortázar, fue imaginado como un homenaje a Julio Verne "pero de una manera muy indirecta
En 1975,viaja a Estados Unidos invitado por la Universidad de Oklahoma y a la ciudad de México para participar en la tercera sesión de la Comisión Internacional de Investigación de los crímenes de la Junta Militar de Chile.
Allí dicta un ciclo de conferencias sobre literatura latinoamericana y sobre su propia obra. Los trabajos leídos en esa ocasión y dos textos suyos fueron reunidos en el volumen The Final Island: The Fiction of Julio Cortázar (1978), una primera valoración crítica de su obra en lengua inglesa. Publica Fantomas contra los vampiros multinacionales (México, Excelsior), una historieta.
Publica Silvalandia (México, Cultural GDA), una serie de textos inspirados en cuadros de Julio Silva.

En 1984 viaja a Nicaragua, recibe del ministro de Cultura nicaragüense, Ernesto Cardenal, la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío.
El 12 de febrero Julio Cortázar muere de leucemia y es enterrado en el cementerio de Montparnasse, en la tumba donde yacía Carol Dunlop. En México (Editorial Nueva Imagen) aparece su libro de poemas Salvo el crepúsculo

En 1986 la editorial Alfaguara emprende la publicación de las obras completas de Julio Cortázar, incluso aquella que habían permanecido inéditas hasta su muerte. Con ese propósito crea una colección especial, Biblioteca Cortázar. El diseño de las cubiertas fue confiado a Julio Silva.

Desde luego son muchas las obras de Cortazar, que no se han señalado, no obstante se seleccionaron algunas que demuestran su talento, el legado que dejó a su generación


En 1971 fue "excomulgado" por Fidel Castro, junto a otros escritores, por pedir información sobre el arresto del poeta Heberto Padilla. A pesar de su desilusión con la actitud de Castro siguió de cerca la situación política de latinoamérica. En 1973 fue galadornado con el Premio Médicis por su Libro de Manuel y destina sus derechos a la ayuda de los presos políticos en Argentina. En 1974 fue miembro del Tribunal Bertrand Russell II reunido en Roma para examinar la situación política en América Latina, en particular las violaciones de los Derechos Humanos.
A pesar de ser reconocido por su prosa escribió gran cantidad de poemas; colaboró en muchas publicaciones en distintos países, grabó sus poemas y cuentos, escribió letras de tangos y le puso textos a libros de fotografías e historietas.
Con su tercera pareja y segunda esposa, la escritora canadiense Carol Dunlop, realizó numerosos viajes, uno de los primeros fue a Polonia, donde participó de un congreso de solidaridad con Chile, también apoyó la Revolución Sandinista. Otro de los viajes que hizo junto a Carol Dunlop fue plasmado en el libro Los Autonautas de la Cosmopista que cuenta el trayecto de la pareja por la autopista París-Marsella.
En agosto de 1981 sufrió una hemorragia gástrica y salvó su vida por milagro. Nunca dejó de escribir, fue su pasión aún en los momentos más difíciles. Carol Dunlop falleció el 2 de noviembre de 1982 y Cortázar falleció el 12 de febrero de 1984 a causa de una leucemia. Fue enterrado en el cementerio de Montparnasse, en la misma tumba donde yacía Carol; es tradicional dejar una copa o un vaso de vino y una hoja de papel o un tiquete de metro con una rayuela dibujada junto a la tumba de Cortázar.
En Buenos Aires, la pequeña plaza situada en la intersección de las calles Serrano y Honduras también lleva su nombre. En 2006 los alumnos de la escuela secundaria básica Nº 13 mediante un voto, deciden nombrar a la institución "Julio Cortázar", en honor a él. La escuela pertenece al partido de Ituzaingó, Gran Bs.As., zona oeste.
En 2007 el alcalde socialista de París, Bertrand Delanoë dio oficialmente el nombre de Plaza Julio Cortázar a la pequeña plazoleta en el extremo occidental de la Île Saint Louis donde transcurre el relato Las Babas del Diablo





Tags: viajes, pasiain, obras

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