
SARAMORI
Tanto Filipina como Brasil han sido países muy famosos por la proliferación de curanderos, cirujanos místicos que aparecieron yque para muchosson un fraude, impostores, no así para otros, especialmente para los creyentes del espiritismo.
Lo cierto, que a esos países muchos investigadores serios de la ciencia parapsicológica fueron a vivenciar las experiencias vividas,y que en esta oportunidad se vuelve a señalar lo que nos aportaron, gracias a las investigaciones y publicaciones al respecto.
SZe ha escrito, que las alabanzas y críticas que se han vertido sobre los cirujanos psíquicos filipinos parten de presunciones opuestas: mientras para unos es un fenómeno vinculado con la tradición animista local, para otros es un invento moderno puramente comercial. En los dos supuestos hay algo de razón y de error. El primer malentendido que es conveniente despejar es que la cirugía psíquica sea medicina tradicional y que represente a toda Filipinas. Seguramente existen hoy en el país más de 200.000 médicos tradicionales (Tan, 1996), mientras que los sanadores psíquicos son sólo unos pocos cientos. En realidad la cirugía psíquica se trata de un fenómeno moderno circunscrito básicamente a la región de Pangasinán, en el centro-oeste de la isla de Luzón, que ha sido la cuna de esta modalidad de sanación, y a la ciudad turística de Baguio, que se encuentra en la cordillera central de la misma isla y es donde se han asentado los curanderos más afamados, al calor del dinero de la alta burguesía nacional y de los turistas de la salud. Unos cuantos sanadores han establecido su sede en la capital, Manila, y atienden a sus pacientes en los hoteles de turistas.
Entre estos lugares hay grandes diferencias en cuanto al ambiente en que se desenvuelve la cirugía psíquica, y las percepciones sobre el fenómeno son así muy diferentes. En Pangasinán los pacientes son la población rural, y para ellos la cirugía psíquica representa al mismo tiempo el contacto con los espíritus, de acuerdo a una tradición de medicina popular, y el tratamiento médico de acuerdo a los patrones de la moderna cirugía, que exige la apertura del cuerpo y la extracción del mal. En Baguio y Manila una gran parte de los pacientes son turistas extranjeros creyentes en la cultura new age, y para ellos se trata de otra cosa muy alejada de las pretensiones científicas de un cirujano y del contacto con los espíritus. En lo que creen es en el despliegue de unas energías psíquicas que el sanador posee por medios espirituales y que se materializan en una intervención paranormal.
Hay que ir a esas ciudades ycontemplar los distintos entornos en que se desenvuelve la cirugía psíquica facilita una perspectiva más amplia que la de la polarización entre realidad y fraude, o entre tradición e invento. Para ello es preciso situar la cirugía psíquica en sus diferentes contextos culturales, desde el entorno de la medicina tradicional en el que hunde sus raíces hasta el más occidentalizado de la medicina holística y la espiritualidad “nueva era”, con la comercialización que lleva implícita.
Se agrega además que James McClenon (1994) ha estudiado los “sucesos maravillosos” como fundamento de muchas expresiones religiosas. En el caso de la cirugía psíquica filipina, ha encontrado elementos comunes con el complejo chamánico, pues los sanadores chamánicos pretenden realizar sucesos paranormales y simulan el trance. La cirugía psíquica filipina se basa, según McClenon, en juegos de manos. El médico utilizaría estas técnicas para crear imágenes poderosas para sus clientes, y por ello los resultados beneficiosos serían ejemplos del efecto placebo y de curación psicosomática, ya que la mayoría de los casos “implicaban trastornos que probablemente tenían un componente psicosomático” (p. 112). McClenon ve en las biografías de los sanadores habilidades de disociación que les permitían no tener sensaciones de culpa por el fraude.
Según los investigadores escépticos, el acto de la operación es un engaño. Por lo general, alegan que el efecto de penetración con los dedos es un simple efecto visual que se logra presionando con los dedos el abdomen u otra parte blanda, doblando a continuación los dedos hasta los nudillos al tiempo que se hace brotar sangre de una bolsita escondida en la palma de la mano. Al romperla, se produce un pequeño charco en el hueco que se ha formado en el abdomen, lo que crea el efecto de una herida profunda. En algunas filmaciones se observa, de hecho, un objeto entre las manos del operador, que podría ser esa bolsa conteniendo sangre. Los trozos de carne que se extraen del vientre procederían, en realidad, de una palangana o una toalla en la que el operador se limpia las manos.
Esta solución es coherente con las operaciones que se han observado, pues una característica bastante general en ellas es que el operador mostraba el dorso de la mano hacia el frente, ocultando la palma. Además, a veces el operador nos dejaba entrar en la sala cuando la operación esta a punto de iniciarse, con lo cual noes posible saber si se habían preparado los materiales que se iban a hacer aparecer, o bien sólo se podía observar desde una determinada posición. Aparte de aceptar como verosímil la explicación de los escépticos sobre la colocación de una bolsa en la palma de la mano, no excluiría tampoco la posibilidad de que el algodón mojado que se suele colocar sobre el vientre al iniciarse la intervención sirviera para diluir un polvo de color rojo -quizá nuez de betel, como alguien había apuntado- que se haya ocultado en la palma de la mano.
De cualquier manera, mientras los escépticos se han centrado en descubrir los trucos utilizados y en la demostración científica de que la materia orgánica extraída no era de origen humano, para los creyentes ello no es el motivo más importante. Un rasgo común entre casi todos los creyentes en la sanación psíquica, tanto filipinos como extranjeros, es que no consideran suficiente para hablar de fraude que se pruebe que la sangre y los tejidos extraídos en las operaciones pertenecen realmente al paciente, pues los consideran “aportes” o “emanaciones” que pueden tomar la forma de piedras volcánicas, hígados de pollo u otros. Lo importante para ellos es el fenómeno de curación, que se basaría en “energías sutiles” u otras explicaciones de tipo paranormal que están más allá de cualquier explicación científica. Para ellos, independientemente de que se den trucos de magia, existen curaciones, y ellas son el centro de su fe.
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