SARAMORI
Beethoven, nos ha legado a demás de su maravillosa múisica , hechos relevantes en su vida que incidió en su comportamiento que no pueden ser olvidados, dados a que muchos de ellos los plasmó en la música.

Así hemos seleccionado algunos que compartimos con el lector interesado en estos temas.

  • "Era bajo, moreno, con el rostro achatado y picado de viruelas, la boca delicada, con el labio inferior saliente y hoyuelo profundo en el mentón; sonreía bondadosamente y había en su conversación, a menudo, un tono amable y alentador. En cambio su risa era desagradable, violenta y gesticulante, rápida" (Moscheles). Cuando se le sorprendía sentado al piano, "Los músculos de su rostro se le saltaban, sus venas se hinchaban, los ojos salvajes se hacían dos veces más terribles "(Klöber). "Sus ojos parecían que cambiaban de color: en ocasiones se veían grises, azules o verdes".
  • En 1784 Beethoven fue enviado a Viena a estudiar, momento en el que se sitúa el encuentro con Mozart, del cual los biógrafos no parecen saber con exactitud si le dió lecciones o no. Lo que sí parece comprobado es que el salzburgués lo oyó al piano. No obstante, su viaje fué un fracaso. La aventura no le duraría al joven Ludwig más de dos semanas, no solo porque su madre se encontraba a las puertas de la muerte y el músico quiso volver para acompañarla en sus últimos momentos, sino también por la escasa aceptación que un pueblerino tosco e indolente tuvo en la capital de la música. Poco después se producía el óbito materno (julio de 1784), y unos meses más tarde el de su hermana.Con todo, parece que la fuerza interior del compositor lejos de mermar creció aún más. El músico se encontró con una familia desmembrada de la cual debía hacerse cargo dada la cada vez mayor afición del padre al alcohol. Consecuentemente en 1789 Beethoven toma la iniciativa de hacerse con el mando familiar. Su petición de que se le pagase a él la mitad del sueldo de su padre fue aceptada por decreto el 20 de noviembre de ese mismo año pero no se consumó. Johann van Beethoven ante la verguenza que una situación similar le ocasionaría prometió a su hijo que él mismo le daría 25 rheinthaler todos los trimestres
  • De 1811 data su último ensueño amoroso: cortejó a la bella cantante Amelia Sebald, que se casó más tarde con un consejero de Estado. En la vida amorosa de Beethoven se señalan, además de las anteriormente citadas: una "bonita y alegre rubia" por la que en su juventud sintió un amor "Wertheriano", Teresa Malfatti, con la que pensó contraer matrimonio, como lo comprueba una carta fechada el 2 de mayo de 1810 en la que solicita al Dr. Wegeler, documentos personales para ese fin, y el pedimento hecho a través de su amigo Gleichenstein al padre de Teresa y que recibió como contestación la siguiente observación de un tío de la propia interesada: "Beethoven es un hombre muy torpe de entendimiento, aunque puede ser el más grande de los genios". Bettina Brentano a quien el maestro conoció en 1810, y la cual llegó hasta el grado de hacer públicas dos cartas sin fecha de las que hasta ahora no se han encontrado los originales (no obstante que ella aseguraba que se encontraban entre su valiosa correspondencia como reliquias sagradas). A los 43 años renunció a su anhelo hogareño, no sin apurar antes la copa de la amargura, de la decepción y aún de la burla, aunque conservándose siempre en un plano de dignidad e idealismo.
  • La 3a sinfonía estaba dedicada a Napoleón Bonaparte. Una anécdota, relatada por Fernando Ries, discípulo de Beethoven, dice así: "La sinfonía estaba sobre la mesa. La primera página contenía dos nombres: arriba, 'Bonaparte'; debajo, 'Beethoven'. Ni una palabra más. Ignoro si la laguna debía llenarse. Fui el primero que anunció al maestro la nueva de que Bonaparte se había proclamado emperador (18 de mayo de 1804). Enfurecido Beethoven, exclamó: "¡No es más que un hombre vulgar! ¡Sólo satisfará su ambición y como tantos otros hollará los derechos del hombre para ser un tirano!" Se dirigió hacia la mesa, arrancó la primera página del manuscrito y la arrojó al suelo. Después escribió un nuevo título: Sinfonía Eroica
  • En 1806 compuso la 4a sinfonía, que algunos críticos han creído que fue inspirada en el amor de Teresa de Bruswick, aun cuando otros musicógrafos han investigado minuciosamente el supuesto amor de Beethoven, y lo han rechazado categóricamente calificándolo como un infundio, basado en un relato de dudosa autenticidad publicado en 1890 y narrado por Mariam Tengert, que se decía confidente de Teresa. De 1806 son los tres Cuartetos opus 59, el Concierto para Violín y la sonata "Appasionata".
  • En 1807 compone la 5a Sinfonía, cuya primera ejecución tuvo lugar el 22 de diciembre de 1808, y que es, seguramente la más tocada en la actualidad. Aunque no es absolutamente seguro, dícese que Beethoven expreso del primer tema de esta obra: "Así llama el destino a nuestra puerta". Berlioz escribió de ella: "es la primera en la cual Beethoven ha dado libre curso a su vasta imaginación... es su pensamiento íntimo lo que va a desarrollar, sus dolores secretos, cóleras reconcentradas, melancólicos ensueños, nocturnas visiones, ímpetus de entusiasmo..."
  • En la misma fecha que la quinta, fue estrenada la sexta, llamada "Pastoral". Beethoven se encargó de poner los siguientes subtítulos a cada tiempo:Despertar de apacibles sentimientos al llegar al campo. Escena junto al arroyo Alegre reunión de campesinos Tempestad Canto de pastores. Alegres y agradecidos sentimientos después de la tempestad (Aunque él mismo aclara: "Expresión de sentimientos, mejor que pintura") Esta sinfonía da testimonio del amor que sentía hacia la naturaleza; escribió en uno de sus cuadernos íntimos en 1815: "Dios Todopoderoso, soy feliz en la selva donde cada árbol habla por ti".
  • La 7a Sinfonía fue iniciada hacia fines de 1811 o principios de 1812: cuatro años que la separan de la 6a, pero en este intermedio compone obras tan importantes como el 5o concierto para piano "El Emperador", los cuartetos X y XI, la obertura "Egmont", las sonatas op. 78 y 81, etc. Esta 7a sinfonía fue calificada "como un milagro del genio", y Wagner la llamo "la apoteosis de la danza".
  • La 8a sinfonía es una de las obras más juguetonas y alegres de Beethoven, pero revela una técnica magistral: desde el primero hasta el último compás corre por esta obra una gracia flexible, gallarda y ondulante que cobra agilidad en el último tiempo; mientras que en el "Allegretto scherzando" recuerda la invención del metrónomo, debida a Mälzel.
  • De 1815 hasta 1826 compone alrededor de 125 obras; pero dos de ellas, ¡maravillosas!, bastarían para inmortalizar su nombre: la 9a sinfonía y la Misa Solemne en Re mayor, sin contar sus extraordinarios cuartetos que marcan una cima en la Historia de la Música. La madurez y la audacia se ligan para lanzarse a la conquista de mundos nuevos. Cuando la orquesta y las voces se unen en el final de la 9a sinfonía, el mundo se estremece para subrayar el pensamiento de Schiller y el anhelo de Beethoven:¡Alegría! El más bello fulgor divino...
    Todos los hombres serán hermanos...
    ¡Un abrazo confunda al mundo entero!
    ¡Hermanos, sobre la bóveda estrellada
    debe morar un Padre amante
  • La muerte de su hermano Caspar Karl en 1815 inicia uno de los episodios más sombríos en la vida del músico: la lucha por la custodia de su sobrino Karl (9 años). En primera instancia se concede la tutela compartida a su madre y al compositor. Este recurre argumentando la mala reputación de la madre. Un año después se le reconoce único guardian de su sobrino. En 1818, Johanna (madre de Karl) exige que se suspenda la anterior orden, y así sucede, volviendo el niño (12 años) con su madre. En 1820, un nuevo recurso de Beethoven ante la más alta magistratura, pone fin al conflicto, obteniendo la definitiva custodia del muchacho (14 años). Como contrapartida a este éxito, los años de 1815-20 no son los más productivos de la carrera del compositor. Ni siquiera Bethoven recibe la compensación de una verdadera vida familiar, pues la relación con su sobrino no fue fácil, fundamentada en la mutua desconfianza y que concluye con el intento de suicidio de Karl el 29 de julio de 1826.
  • En 1826, Beethoven fue operado para curarlo de hidropesía; no volvió a mejorarse. Cerca de las seis de la tarde del 26 de marzo de 1827, exhalaba su último aliento: en ese momento estallaba una violenta tempestad sobre la ciudad de Viena. Podría decirse, sin que queramos con esto recurrir a una metáfora vulgar, que el rayo que anunció su nacimiento, extendía, a su muerte, los truenos de su música inmortal.
  • Más de veinte mil personas se reunieron para acompañarlo a su última morada. Grillpazer, al terminar la oración fúnebre, dijo: "Éste por quien llevamos luto, se encuentra desde ahora en adelante, entre los grandes de todos los tiempos. Recordemos esta hora y pensemos: estábamos allí cuando le enterraron, y, cuando él nos dejó, lloramos
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