HERMAN HESSE COMO PINTOR


SARAMORI
Herman Hesse no se dintinguió solamente como un gran poeta, escritor, sino que también se adentró en la pintura y al respecto se ha escrito, que desde la Primera Guerra Mundial, el poeta también se dedicó a la pintura con gran intensidad.
Hermann Hesse empezó a pintar a partir de los cuarenta años, y su camino como artista plástico condujo de la terapia a la pasión
En cartas y artículos habló hesse sobre la pintura y muchos amigos pintores formaban parte de los que le acompañaban en el camino.
Desde sus principios autodidactas, que ayudaron a superar una crisis en su vida, creó una importante obra pictórica en unas 3.000 acuarelas que, en colores brillantes, transmiten las bellezas de Tessin, la patria chica de adopción de Hesse desde 1919 hasta su muerte en 1962.
En el año 1916 Hermann Hesse se somete a un psicoanálisis en Sonnmatt, en Lucerna. Su médico, el Dr. J.B.Lang, le incita a que represente gráficamente sus sueños. Hesse pinta los primeros cuadros en Berna y en los alrededores de Locarno, en Tessin.
En 1917 Hesse se dedica intensamente a los autorretratos.
En 1918 realiza otros intentos de pintura en Tessin, y surgen los primeros textos e ilustraciones del libro Wanderung ("Excursión") (publicado en 1920). En beneficio de la Atención Alemana a los Prisioneros de Guerra, que Hesse había fundado en 1916 en Berna, ofrece por primera vez a la venta ciclos de poemas con ilustraciones propias. 1919: Hesse ilustra su cuento Der schwere Weg ("El camino difícil") y dibuja acuarelas para los Gedichten des Malers ("Poemas del pintor"). La primera exposición de acuarelas de Hesse se celebra en 1920 en la Galería de Arte de Basilea; en 1920 se presentan reproducciones tempranas en la revista Wieland, Munich. En 1921 aparece el álbum de arte Elf Aquarelle aus dem Tessin ("Once acuarelas de Tessin"). En 1922 se celebra una exposición de acuarelas en Winterthur junto con cuadros de Emil Nolde. Hesse escribe y dibuja el cuento ilustrado Piktors Verwandlungen ("Las transformaciones de Piktor") para Ruth Wenger. En 1925 publica las consideraciones Die Luganesische Landschaft ("El paisaje de Lugano"), de Josef Ponten, y en 1926 su relato Die letzte Reise ("El último viaje"), ambos con reproducciones en color de acuarelas de Hesse. Exposición de 50 acuarelas en Berlín y 100 acuarelas en Dresden.
En 1955 se publica por primera vez un pequeño tomo bajo el título Aquarelle aus dem Tessin ("Acuarelas de Tessin") y una serie con postales artísticas sobre acuarelas de Hermann Hesse. En 1957, con motivo de su 80 cumpleaños: exposición de acuarelas de Hesse en el Museo Nacional Schiller en Marbach. Tras la muerte de Hesse (1962) se organizan en todo el mundo exposiciones de sus acuarelas, entre otros lugares en Tokio (1976 y 1996), París (1977), Nueva York y Montreal (1980), San Francisco y Chicago (1981), Madrid (1985), Luxemburgo (1987), Hamburgo (1992) y Sapporo (1995).
herman-hesse. de. comenta que Desde la Primera Guerra Mundial, el poeta también se dedicó a la pintura con gran intensidad. Desde sus principios autodidactas, que ayudaron a superar una crisis en su vida, creó una importante obra pictórica en unas 3.000 acuarelas que, en colores brillantes, transmiten las bellezas de Tessin, la patria chica de adopción de Hesse desde 1919 hasta su muerte en 1962.
En 1955 se publica por primera vez un pequeño tomo bajo el título Aquarelle aus dem Tessin ("Acuarelas de Tessin") y una serie con postales artísticas sobre acuarelas de Hermann Hesse. En 1957, con motivo de su 80 cumpleaños: exposición de acuarelas de Hesse en el Museo Nacional Schiller en Marbach. Tras la muerte de Hesse (1962) se organizan en todo el mundo exposiciones de sus acuarelas, entre otros lugares en Tokio (1976 y 1996), París (1977), Nueva York y Montreal (1980), San Francisco y Chicago (1981), Madrid (1985), Luxemburgo (1987), Hamburgo (1992) y Sapporo (1995).
"Para toda la aflicción, que con frecuencia era insoportable, encontré una salida cuando empecé a dibujar y a pintar, cosa que jamás había hecho en la vida. Una cosa es que esto tenga objetivamente valor; para mí es una nueva inmersión en el consuelo del arte, que apenas podía darme ya la poesía. Es darse sin avidez, amar si deseo".
De una carta a Felix Braun, 1917
"Mis pequeñas acuarelas son una especie de poesías o sueños, sólo proporcionan un lejano recuerdo de la 'realidad' y varían según los sentimientos y las necesidades personales (...), el hecho de que yo (...) sólo sea un aprendiz es algo que no olvido".
De una carta a Helene Welti, 1919
"Producir con plumilla y pincel es para mí el vino cuya embriaguez hace que la vida sea tan cálida y hermosa que se pueda soportar".
De una carta a Franz Karl Ginzkey, 1920
"Me quedo en motivos paisajísticos muy sencillos, parece que no puedo avanzar más. Veo perfectamente lo hermoso que es todo lo demás, los aires y los animales, la vida en movimiento e incluso lo más bello, los seres humanos, que con frecuencia están conmovidos y casi desconcertados, pero no puedo pintarlos".
De una carta a Cuno Amiet, 1922
"En estos años, desde que me dedico a pintar, me he ido distanciando de la literatura (...), hacia la que no habría sabido tomar otro camino. Que además lo pintado tenga por sí mismo algún valor o no, es algo totalmente secundario. En el arte, al contrario de lo que sucede en la industria, el tiempo no desempeña ningún papel; hay tiempo perdido cuando sólo al final se alcanza lo posible en intensidad y perfección. Como poeta, sin la pintura no habría llegado tan lejos".
De una carta a Georg Reinhart, 1924
"Por mi propia experiencia, sólo conozco ya una tensión y una concentración similares (a las de escribir) en la actividad de la pintura. Esto es lo que sucede: adaptar cada color individual al color vecino de modo correcto y cuidadoso es algo hermoso y fácil, se puede aprender y luego se puede practicar todo lo que se quiera. Pero, tener además presente todas las partes del cuadro, incluso las que todavía no se han pintado y no son visibles, y hacerlo de modo consistente y tenerlas en cuenta, sentir toda la red de múltiples mallas de vibraciones que se entrecruzan, es asombrosamente difícil y sólo se logra rara vez".
De Kurgast ("Huésped de balneario"), 1925
"Tengo en las manos mi sillín de pintar, es mi aparato mágico y mitón, con cuya ayuda ya he hecho magia mil veces y he ganado el combate contra la estúpida realidad. A la espalda llevo la mochila, en la que está mi pequeño atril y mi paleta con las acuarelas, y una botellita con agua para pintar, y algunas hojas de bonito papel italiano..."
de Ohne Krapplack ("Sin barniz de granza"), en Berliner Tageblatt, 1928
"Cada uno de nosotros, artistas, aunque tenga que dudar mucho de sí mismo y considere que su talento y su habilidad son horripilantemente pequeños, tiene un sentido y una misión y, si permanece fiel a sí mismo, en su lugar rinde algo que sólo puede dar él. Si tú pintas conmigo en Tessin y los dos pintamos el mismo motivo, cada uno de nosotros no pintará tanto una porción de paisaje, como su propio amor a la naturaleza, y ante el mismo motivo cada cual hace algo distinto, algo único (...). Y ¡cuántos pintores que en el arte se consideraron chapuceros o bárbaros, más tarde demostraron ser nobles luchadores cuyas obras son con frecuencia de mayor consuelo y más amadas por los sucesores que las mayores obras de los maestros clásicos!".
De una carta a Bruno Hesse, 1928
"En mis poesías con frecuencia se echa de menos el respeto habitual a la realidad, y cuando yo pinto, los árboles tienen caras y las casas ríen o bailan o lloran, pero que un árbol sea un peral o un castaño es algo que en general no se puede reconocer. Debo aceptar este reproche. Confieso que muchas veces mi propia vida me parece un cuento. Con frecuencia veo o siento el mundo exterior en un contexto y equilibrio con mi interior que debo llamar mágico".
De: Kurzgefasster Lebenslauf ("Biografía resumida"), 1925
"Yo no dedico gran afán a la posesión; me separo fácilmente de las cosas y las doy con facilidad. Pero ahora me abruma un afán por querer retener, sobre el cual a veces debo sonreír. En el jardín, sobre la terraza, junto a la torrecilla bajo la veleta, me siento día tras día y permanezco quieto durante horas, y de pronto me lleno de actividad y con lápiz y pluma, con pincel y pinturas, trato de reproducir esto y aquello de la floreciente y efímera riqueza que hay. Dibujo con esfuerzo las sombras de la mañana en la escalera del jardín y las revueltas de las gruesas serpientes de glicinias, y trato de reproducir los lejanos y vidriosos colores de las montañas al atardecer, que son tan delgadas como un hálito y tan radiantes como joyas. Después vuelvo a casa cansado, muy cansado, y cuando por la noche coloco mis hojas en la carpeta, casi me entristezco al ver lo poco que pude anotar y conservar de todo ello".
De: Zwischen Sommer und Herbst ("Entre el verano y el otoño"), 1930
"En respuesta a su saludo le envío un cuadrito que he pintado estos días, pues dibujar y pintar es mi forma de descansar. El cuadrito pretende mostrarle que la inocencia de la naturaleza, la vibración de un par de colores, incluso en medio de una vida difícil y problemática pueden devolvernos en cualquier momento la fe y la libertad en nosotros".
De una carta a una estudiante en Duisburgo, 1930.
*fte.herman-hesse.de.
