SARAMORI
Todo gran músico afonta en su vida momentos curiosos que a quienes les interesa saber sobre su tránsito en este corto viaje, no deja de llamarle la atención.
Muchos de esos momentos afortunadamente son recolectados por quienes han estado interesado en ellos. Así. sobre Jean Sibelius se tiene:
En 1902 Sibelius regresó a Finlandia, desde Berlín, y comenzó para él un periodo de vida desordenada y bohemia, dentro del círculo artístico Euterpe, entre cuyos miembros figuraban intelectuales de diversas disciplinas, gente liberal próxima a la élite suecoparlante de Helsinki. Por un lado, los enterpistas le abrieron a los movimientos europeos de vanguardia, pero aquel periodo tuvo su lado negativo. Sibelius bebía demasiado en esas tertulias, llegaba a casa tarde, gastaba más de la cuenta.
Su esposa Aino Järnefelt, que esperaba su cuarta hija, tuvo la paciencia de soportar momentos muy difíciles y le convenció que era mejor apartarse de la ciudad.
Así fue como en 1904, en una colina boscosa próxima a la pequeña ciudad de Järvenpää, los Sibelius construyeron la villa de Ainola, trasladándose a vivir allí en el otoño de aquel año. En la soledad de Ainola serían felices durante décadas, en comunión con la Naturaleza. Pero el aislamiento del artista fue muy grande y llegó un momento en que sintió que se repetía a sí mismo. Por otro lado, la música cambiaba a pasos agigantados y Sibelius se dió cuenta de la imposibilidad de renovar su estétiva y procedimientos para incorporarse a un lenguaje por el que sentía aversión, pues atentaba a la esencia misma de su mundo sinfónico. Razones más que suficientes para sumirse en drástico silencio a partir de 1930. Sabemos que durante el verano de 1929 había puesto fin a una Octava Sinfonía que, lamentablemente, destruyó. Algunos autores ven en su carácter dubitativo y en la propensión a la bebida, influencias negativas sobre la mente y autoestima del gran músico finés. Sin duda contribuyeron a la decisión de no escribir música nunca más, y así lo hizo durante el último cuarto de siglo de su vida.

Sibelius fue el principal compositor finés y uno de los autores sinfónicos más importantes del siglo XX. Su música se inspira en gran medida en la naturaleza y en las leyendas finesas, como el Kalevala. Aunque en sus composiciones no utiliza directamente músicas folclóricas, sí emplea patrones melódicos y rítmicos extraídos de la poesía y la música popular finlandesa. Una de sus obras más famosas, el poema sinfónico Finlandia (1899, revisada en 1900) fue prohibida en su momento por las autoridades rusas porque suscitaba un gran fervor patriótico entre la población.

Una de las principales características de Sibelius es el uso frecuente de motivos breves que se transforman de modo continuo, evolucionando finalmente hacia desarrollos melódicos completos. Destaca como compositor de sinfonías y poemas sinfónicos y es preciso ponderar su dominio del arte de la orquestación.
Sibelius, uno de los últimos exponentes del romanticismo musical del siglo XIX, se esforzaba por mantener la estructura formal siguiendo la huella de Johannes Brahms.
Una de las principales características de Sibelius es el uso frecuente de motivos breves que se transforman de modo continuo, evolucionando finalmente hacia desarrollos melódicos completos. Destaca como compositor de sinfonías y poemas sinfónicos y es preciso ponderar su dominio del arte de la orquestación. Sibelius, uno de los últimos exponentes del romanticismo musical del siglo XIX, se esforzaba por mantener la estructura formal siguiendo la huella de Johannes Brahms.

Su concepto de sinfonía complementaba al de Gustav Mahler, quien un día le confesó que para él componerlas era 'crear un mundo que debe abrazarlo todo'. En cambio para Sibelius lo importante era 'una lógica profunda que interconectase todos los motivos'. Por esta razón sus sinfonías tienden hacia la austeridad y la compresión de la forma, tendencia que se iba haciendo más pronunciada a medida que avanzaban los años. Sibelius condensó los dos primeros movimientos de la Sinfonía nº 5 en mi bemol mayor, opus 82 hasta dejarlos en uno sólo, y la estructura tradicional de cuatro tiempos de su Sinfonía nº 7 en do mayor, opus 105 la redujo a un sólo movimiento