Mundo Esotérico

SARAMORI


India siempre nos ha legado grandes enseñanzas, hermosas joyas sobre el espiritualismo dentro de sus escrituras, como por ejemplo el Bhagavad- Gita, de donde se obtienen aportaciones que ayudan a aleimentar al espíritu mientras permanecemos con vida en este plano físico.
Sobre este interesante tema, nos aporta, Kaosenlared. net, que
la filosofía expuesta en el Bhagavad-Gita es el samkhya. Para la filosofía samkhya las obras son un medio valioso para conseguir la autorrealización. Esta filosofía reconcilia las afirmaciones opuestas de sacrificio y deber mundano por un lado, con la meditación y renuncia por otro.

Nos dice la filosofía samkhya que no sufriremos si logramos que la desgracia y la felicidad, la victoria y la derrota, el fracaso y el éxito nos sean indiferentes.

Postulados de esta filosofía son también los siguientes: hemos de aprender a disponer de las cosas sin dejarnos poseer por ellas; hemos de saber que el ser humano se arraiga a los resultados de sus obras y actos, a veces hasta tal punto que se deja atrapar y esclavizar por tales resultados; debemos pretender mantenernos desidentificados de toda fluctuación, de todo cambio, si la persona está apegada a sus resultados estos originarán placer o dolor, euforia o depresión, y el ánimo oscilará inevitablemente, rompiendo el equilibrio; actuar sin una actitud interior de desapego y libertad aleja al ser humano de la autorrealización.

La filosofía samkhya nos enseña a ser más libres, menos mezquinos, más serenos y más estables. Trabajando como propone esta filosofía te entregas de verdad a aquello que estás efectuando y a tus semejantes, pero lo haces con una actitud interior que se caracteriza por su neutralidad, por su desapasionamiento.

El hecho que se proponga el desapego de los resultados de nuestras obras y actos no quiere decir, en absoluto, que no realice sus actividades con verdadero interés y entrega, observando su deber pero sin ser víctima de los efectos de sus acciones. Desprendido de los efectos de sus actos puede actuar con mayor ecuanimidad y eficacia, con mayor tranquilidad, sin alterarse con el esfuerzo, despejando todo elemento ajeno a la acción en sí.

La filosofía samkhya adiestra para establecerse más allá de lo bueno y de lo malo, del placer y del dolor, para permanecer libre de cualquier momento y circunstancia. Para llegar a ese estado de estabilidad personal, que se eleva por encima de los pares de opuestos, se hace necesario neutralizar las emociones viscerales que pueden desprenderse, y de hecho se desprenden, de la acción. Se requiere, para hacer factible este desapego, un control sobre la mente y el sistema emocional, así como un claro y agudo discernimiento.

Se agrega, que de las trescientas sesenta posiciones filosóficas no budistas que podían localizarse en la India, elegiremos la escuela de pensamiento Samkhya, que mantenía que el mundo era parte de un ser creador. El mundo resultaba ser la creación de un Principio, resultante de un equilibrio entre felicidad, sufrimiento y neutralidad, y caracterizado por cinco cualidades a saber: ser permanente, único, no ser materia inanimada, ser invisible y tener una capacidad no obstaculizable de producir emanaciones de sí mismo.

Este Principio es la causa del mundo; el mundo mismo es el comportamiento o funcionamiento del Principio. El mundo, por lo tanto es parte del Principio y no externo a él. La escuela Samkhya es un modelo representativo del tipo de filosofías que abogan por una concepción del mundo entendido como una parte del creador y no como algo diferenciado del mismo.


Otro concepto que manejan es el de “yo”, entendido como la entidad que experimenta el mundo, estando claramente diferenciado del Principio. Algunas de las cualidades que se le atribuyen son: que existe sólo un yo para todos los seres vivos; que es como un espejo de dos caras en el que una de ellas mira hacia fuera y recibe el reflejo de las formas emanadas por el Principio. El yo toma esas formas como reales, cae bajo su influencia, es distraído por ellas y termina siendo engañado. Las emanaciones enviadas por el Principio llevan al yo a un estado de confusión y sufrimiento. Por consiguiente, el Principio es dañino parael ser, y no es compasivo con él.
Chenrezy.net nos agrega, que Por lo tanto al estudiante Samkhya debe mantener la atención interna y permanecer sin dejarse distraer por las manifestaciones del engañoso Principio. Sólo de este modo los engaños del principio serán infructuosos. Por tanto, la práctica principal de esa escuela es la meditación en modo muy similar a la práctica budista. La mente apartada de las distracciones del mundo externo se vuelve pacífica y estable.
Ese estado de felicidad se describe como el resultado de la "vergüenza" del principio. Pero el resultado de esta pacificación va más allá del propio estudiante pues a un tiempo que se pacifica su mente el propio Principio es inducido a reabsorber el mundo previamente emanado, y de esta forma el yo es liberado del engaño.


El estilo de vida Samkhya, en consonancia con su práctica meditativa, esta diseñado para reducir y finalmente eliminar la influencia del Principio. Permanecer en el apego es caer bajo el poder del funcionamiento del Principio; por lo tanto, la práctica del no apego es el método de liberación. El estudiante Samkhya vivirá apenas sin comida ni bebida, y con poca o nada de ropa. A menudo se les conoce como "los desnudos", y suelen carecer de residencia permanente.

La filosofía Samkhya está aquejada de cierta inconsistencia en sus argumentaciones. Para empezar debe ser aceptada con fe ciega. Además, al hilo de sus planteamientos surgen muchas cuestiones que quedan sin resolver. Por ejemplo: "¿De dónde proviene el Principio? ¿Por qué hay un solo yo o entidad para todos los seres vivos?, si ese es el caso ¿cómo es que cuando un individuo se libera, no se libera también el ser completo, es decir todos los seres vivos?" y algunas cuantas cosas más por el estilo. Pero a pesar de esas objeciones, la Samkhya era la mejor de las visiones no budistas existentes en la época del Buda Sakyamuni, ¿por qué?, porque reconocía que mientras el yo está bajo el dominio de las distracciónes, no hay posibilidad de liberarse, y que el método para lograrlo es meditar de modo que la mente se involucre menos en el mundo externo. En resumen, respecto al conocimiento de la mente, los Samkhyas habían alcanzado una mayor comprensión que las otras escuelas filosóficas de la India en aquel entonces.