SARAMORI
Dentro de la mitología siempre har personajes interesantes cada unos de ellos relacionado con un elemento, que se identifican con determinadas funciones, en este caso el club Telepolis nos indica, que Los Silfos, también los llamados Céfiros, son los elementales del aire. Son espíritus que tienen su reino en los vientos, brisas, ráfagas, remolinos, etc. Cada uno es distinto según su manifestación, adoptan formas muy extrañas y están presentes constantemente, aún en los días en que parece que no se mueve ni una sola gota de aire. El carácter de ellos, por lo general, es muy amigable, salvo en determinadas horas en que los jefes de los aires toman el mando y pueden provocar grandes catástrofes. Son muy cambiantes y la amistad con ellos evitaría muchos problemas. Hay cuatro clases de viento y distintas potencialidades, es decir, según el carácter que tengan en ese momento. Los vientos del hemisferio norte son inversamente contrarios a los vientos del hemisferio sur, por ejemplo, en el hemisferio sur, los vientos del norte son cálidos y humedos, pues vienen de zonas muy calientes, y los vientos del sur son mortalmente fríos, pues provienen de la Antártida. En el hemisferio norte sucede al revés. Pero estos elementales están presentes en todo el globo y en los últimos años es posible que estén enojados pues las acciones humanas han perjudicado el planeta transfiriendo problemas a otras dimensiones o liberando fuerzas que ellos mismos no sabían podían utilizar. Esto es igual en los otros reinos, tanto en las aguas, como en el fuego y la tierra. Sucede que el ser humano normal, razona según sus instintos e intereses egoístas, niega cualquier posibilidad de vida diferente a la que ve en el espejo de su baño, pero el planeta ¡es un ser vivo!, razona, siente, se mueve, crece, se enoja o se apacigua, tanto como los "seres superiores" del planeta lo hacen. ¡Si por un momento nos dejáramos de creer que somos el centro del universo....! Antiguamente la astrología sostenía (y aún lo hace para la confección de la carta astral, pero con otro sentido), que el centro del universo era la tierra... bien, con el desarrollo de las ciencias y en épocas modernas los científicos demostraron que la tierra no es más que un simple y pequeño planeta que gira alrededor de una estrella no muy grande dentro de una de las millones de galaxias en el universo, tildó de absurda a la Astrología pero hizo exactamente lo mismo que anteriormente criticó, se situó la ciencia como centro del universo del hombre. Gran error. Si bien la literatura y la fantasía aportaron sus cuotas de imaginación y dibujaron a los elementales de la naturaleza según el capricho o inspiración de los artistas, estos elementales no dejaron de existir ni modificaron su existencia. El mundo está lleno de poderes que los seres humanos desconocen. Como todo en la vida uno debe andar su camino despacio y con cautela. No negar nada a priori, pero tampoco dejarse embaucar. En estas sendas de magia y misterio uno debe tener mucho más agudizado el sentido común que el común de las gentes, pues es una herramienta que nos ayudará a dilucidar esos enigmas aún cuando no podamos convertirnos en amos y señores de los reinos a los que accedemos. Pero que en todo caso ingresaremos a ellos, aprenderemos muchas cosas y saldremos, seguramente, con más enriquecimiento en nuestro saber.
Los Silfos o Hadas del aire, como es natural, se encargan de controlar los vientos y su desarrollo. Si se produce una tempestad y se descontrola el aire y las corrientes, se dice que la causa es de los elementales que han atacado por sorpresa a las hadas mientras controlaban el ritmo del viento. Cuando esto se produce, las consecuencias son devastadoras.

Wikipedia nos aporta que los Silfos tras vivir 10.000 milenios cambian su color de cabellos a blanco pues la sabiduría de las eras consume el color de pelo negro de la juventud.
Pueden viajar a grandes velocidades sin problema, aunque tras yacer con un humano, su poder de volar desaparece y se convierten en humanos. A diferencia de los elfos no poseen lengua hablada ni escrita sino el poder del pensamiento.
Los Silfos no tienen la visión melancólica de los demás seres inmortales (exceptuando hadas y dragones) que eran hijos de los mismos seres del cielo y la luz.
Los silfos son indiferentes con los elfos como los elfos con los hombres, al considerar aburridas y sin importancia las teorías de los elfos sobre el apego a lo inmutable. Los Silfos en cambio consideran al progreso como algo a que debe ser dejado proseguir su camino
Ecovisiones nos señala, que en la mitología céltica y germánica se llamaban Silfos a los genios del aire.
En lenguaje rosacruz, los Silfos son los Espíritus de la Naturaleza que moran en el aire, en las neblinas y brumas, sobre los fosos y las ciénagas. Los hombres de ciencia han tratado unas y otras veces de ofrecer una explicación adecuada de los fenómenos de los vientos y de las tormentas, pero han fracasado rotundamente, ni obtendrán jamás éxito mientras traten de ofrecer simples soluciones mecánicas a lo que realmente es una manifestación de la vida. Si pudieran ver las legiones de Silfos aleteando de un lado para otro, sabrían quienes causan la variabilidad de los vientos. Y si pudieran observar una tormenta en el mar desde el punto de vista etérico, verían que lo que llaman la “guerra de los elementos” no es una frase vacía, porque el tumulto del mar es entonces realmente el campo de batalla de los Silfos y las Ondinas y los rugidos de la tempestad no son más que los gritos de guerra de los espíritus en el aire. También los Silfos están sujetos a la muerte, siendo sus cuerpos formados por el éter luminoso, pudiendo vivir millares de años.
Definitivamente los silfos son los elementales que se corresponden con el elemento Aire, influyen sobre la compresión, la armonía, la inteligencia, la imaginación, la sabiduría, la alegría, la fe y la esperanza