SARAMORI
Demasiadas páginas podrían escribirse sobre las anecdotas de Sathia Sai Baba que dejan un legado de enseñanzas y que tratan de señalar quien es este transeunte que hoy anda por este planeta Tierra en donde las ilusiones, la necesidad de realización entre algunas cosas, se manifiestan intensamente. Hemos seleccionados algunas a fin de que los interesados en adentrarse en el cultivo del espíritu a fin de dar paso a su evolución, las consideres.
Asi se tiene, que :

El maestro de inglés, H. S. Ramana era una noble persona. Su casa estaba en el camino a la escuela. Él solía sentarse en la veranda delantera de su casa. Tan pronto como él Lo veía, él solía llamar "¡Raju!" y Lo llevaba a su casa y le ofrecía café y bocadillos. Pero, Swami no estaba interesado en estas cosas mundanas. Antes de esto, Swami solía dirigirse a él como "Sir" o Señor, pero a partir de ese día, la relación mundana de maestro-estudiante había cesado entre ellos. Swami solía decirle que todo lo que se ve con el ojo es sólo lo visto, que es perecedero y que había que ir más allá y buscar al veedor. A partir de ese día dondequiera que Swami fuera y con quienquiera que se encontrara, solía enseñar estos altos principios.

Entonces, un día, Ramana llamó a Seshama Raju y le dijo: "¡Seshama Raju! No te tomes tanta molestia tratando de comprender el comportamiento de Sathya. Este muchacho está indagando cada vez más profundo en los misterios de la vida. No es posible medir Su verdadera naturaleza. Esperemos por algún tiempo y veamos". Diciendo esto, él Lo llevaba a su casa y Le ofrecía bocadillos, café, comidas, etcétera, con gran amor. ¡Pobre hombre! Él no se daba cuenta de que Swami nunca estuvo interesado en esas cosas mundanas. Swami no tocaba ninguno de estos artículos de comida. En Su punto de vista, eran todas cosas mundanas que sufrían constante cambio. Nunca eran permanentes. Swami le explicaba: "Tú trajiste este upma (especie de tortilla de arroz u otros cereales con vegetales) para Mí. ¿Hasta dónde están estas cosas reales? Sólo hasta que uno las consuma. ¿Qué les sucede después de comérselos? Nadie puede ver su forma después. Desaparece. Todos están considerando estas cosas mundanas irreales como reales". Así, Swami empezó a enseñarle altos conceptos vedánticos. H.S. Ramana se asombraba ante Sus conocimientos de estos altos principios. Hasta entonces, él se había dirigido a El como "Raju, Raju", pero a partir de entonces él empezó a dirigirse a Swami como ‘¡Guruji!’. Agarrándole Los pies, él le rogaba, "¡Guruji! Por favor ven a mi casa". Los que presenciaban esta escena estaban asombrados de que este señor algo mayor, un maestro, estuviera sosteniendo los pies de ese joven muchacho, su estudiante. Entonces Ramana declaró delante de toda esta gente: "No sólo yo; un día vendrá en que el mundo entero caerá a Sus pies". Las personas reunidas allí en esa ocasión eran todas poderosas y ocupaban altas posiciones en la sociedad. Había un vecino llamado Ramanarayana Sastri, quien era un astrólogo. Lo llamaron y le enteraron de todas aquellas altas verdades de la vida que Swami les estaba explicando. Sri Sastri estuvo asombrado ante Su conocimiento de conceptos vedánticos a tan temprana edad y derramó lágrimas de alegría. Una o dos de esas lágrimas cayeron a Los pies de Swami. A partir de entonces, todo el mundo en Uravakonda empezó a dirigirse a El como Sathya Sai Baba. Swami les dijo que El había venido únicamente con el propósito de revelar esta verdad. Incapaces de comprender la verdad total acerca de Sus revelaciones, algunos de ellos le preguntaron: "¿Cómo puedes declararte como Sai Baba?" Swami sólo tomo algunas flores en Su mano y las tiro en el piso. ¡Y he aquí! Las flores se formaron solas en Sathya Sai Baba en letras telugú. ¡Al presenciar este milagro, quedaron atónitos y maravillados! Entonces, cada uno empezó a cantar a coro "Sathya Sai Baba Ki Jai, Sathya Sai Baba Ki Jai"! Swami les dijo enfáticamente que éste era un nombre que ellos mismos le habían asignado y que, de hecho, ¡Swami no tenía ningún nombre en absoluto! En esa ocasión El declaro lo siguiente:

Sepan que Yo soy Sai en realidad.
Abandonen sus relaciones mundanas.
dejen a un lado sus esfuerzos por restringirme.
Los apegos mundanos no pueden atarme ya.
Nadie, no importa lo grande que sea, puede detenerme.
(Poema en Telugú

)

Swami se levanto y empezó a caminar alejándose. Mientras tanto, todos los reunidos allí, incluso Ramana y Sastri trataron de seguirlo. Swami les aconsejo que no Lo siguieran, sino, que se esforzaran por realizar la introspección y transformación mental requerida. Puesto que El no es el cuerpo, y nadie puede retenerle. Por lo tanto, Swami les aconsejo que siguieran esos ideales que les enseñaba. Sólo entonces podrían tomar conciencia de Su verdadera naturaleza.
Se sabe en otra anedocta que en el salón de clase, tres niños solían compartir un pupitre – Swami mismo en el medio, con Ramesh y Suresh a cada lado. Eran muy pequeños. Uno tenía ocho años, el otro nueve años y Swami tenía 8 ½ años de edad. Ramesh y Suresh no eran buenos en sus estudios. Siempre que los maestros les hacían preguntas, ellos daban las respuestas que Swami les soplaba. Llegó el momento del examen público. Los números de lista de los asientos en el salón de examen estaban arreglados de tal manera que tenían que sentarse separados, a buena distancia los unos de los otros. No era posible que ellos obtuvieran ninguna ayuda de Swami. Estaban muy preocupados. Swami les infundió coraje diciéndoles: "No necesitan escribir nada. Sólo asistan al examen. Yo me ocuparé del resto."

Swami completo Su trabajo en unos pocos minutos. Pidió más hojas al supervisor y escribió las respuestas en la letra de Ramesh. Después de terminarla, tomo otro juego de hojas y escribió las respuestas en la letra de Suresh. También escribió sus nombres en las hojas de examen. Cuando sonó la campana final, todos los estudiantes se levantaron y El silenciosamente coloco las tres respuestas en la mesa del examinador. Cuando los resultados fueron anunciados, sólo ellos tres obtuvieron primera clase. Los maestros se sorprendieron de cómo Ramesh y Suresh habían también obtenido primera clase. El maestro de matemáticas Thirumal Rao llamó a los tres. Él le preguntó a Ramesh y a Suresh si ellos habían escrito las respuestas ellos mismos. Antes de esto, Swami les había advertido a Ramesh y a Suresh que no revelaran la verdad bajo ninguna circunstancia. Swami les dijo: "Si les hacen algunas preguntas, díganles que recordaban las respuestas entonces y que ahora las han olvidado. Si siguen Su mandato, El es de ustedes y ustedes son El. Obedecieron lo que El les había dicho y dijeron a Thirumal Rao que habían escrito las respuestas ellos mismos. No había lugar a duda. No podían haberlas copiado de Swami, puesto que estaban sentados lejos unos de los otros. Sus hojas de examen estaban en su propia letra. La gente local se alegró. Organizaron una gran procesión llevándolos en sus hombros.

Había un negociante llamado Kote Subbanna. De alguna forma él llegó a saber que Swami podía componer excelente poesía. Un día fue con El y Le rogó: "Raju, hay una nueva medicina llamada Bala Bhaskara en mis tiendas. Por favor escribe una canción sobre la eficacia de la medicina que podría servir como propaganda. Yo te daré lo que desees. Estoy dispuesto a pagarte cualquier cantidad de dinero." Swami le dijo: "Yo no estoy aquí para vender Mi poesía. Dame los detalles de la medicina, y Yo ciertamente te compondré una canción." Entonces Le compuso la siguiente canción:

¡Allí está! ¡Allí está! ¡Oh, niños! ¡Vengan, Vengan!
Allí está la medicina Bala Bhaskara;
Así sea un estómago revuelto o una pierna hinchada;
Así sea un dolor de articulación o flatulencia;
preparada por el famoso doctor Gopalacharya mismo.
¡Vengan aquí muchachos! ¡Vengan aquí muchachos!

Esta canción les fue enseñada a diez niños que anduvieron dando vueltas llevando pancartas y cantando la canción compuesto por Swami en las calles. Todo lo mundo llegó a conocer de la medicina y toda la existencia se vendió rápidamente. Kote Subbanna se hizo muy popular. Su alegría no conoció límite. Él le trajo a Swami unas ropas que había mandado a coser para El como expresión de su gratitud, pero El rehusó aceptarla.

Mientras tanto, el director Lakshmipathy Sastri fue transferido. Todos los estudiantes se sentían apenados ante esto. Seshama Raju también fue transferido de Uravakonda a Kamalapuran. Por esto, Swami tuvo que dejar Uravakonda. Ramesh y Suresh estaban muy apegados a El. Un amor tan intenso no puede encontrarse ni siquiera entre parientes y hermanos. Cuando Swami se fue de Uravakonda, los otros niños en la escuela quedaron inconsolables. Ramesh y Suresh no derramaron lágrimas pero no pudieron soportar la separación de El. Swami era muy pequeño en esa época y tenía que obedecer las órdenes de Seshama Raju. Así que El abordo el bus y dejo Uravakonda. Ramesh, totalmente deprimido cayó en un pozo y murió. El segundo muchacho seguía repitiendo "Raju, Raju, Raju"..." y finalmente perdió la razón. Fue llevado a varios hospitales mentales pero no mejoró. Finalmente, su padre fue a ver a Swami y le rogó: "Suresh será curado de su locura si él Te ve por lo menos una vez. Por favor, ven y velo." Swami fue al hospital mental a verlo. Repetía constantemente "Raju, Raju, Raju..." al verlo, él derramó lágrimas y expiró su último suspiro.
(Continuará....)