SARAMORI

Muy poco se sabe sobre la relación entre Beethoven y Schubert, aunque esta claro de la gran admiración de Shubert por Beethoven.

Al respecto hay unas frases de ambos que expresan su opinión, así se tiene que Ludwig van Beethoven dijo: Es verdad que en este Schubert se encuentra una chispa divina"
Por su parte Franz Schubert: "Secretamente, en el fondo de mi corazón, todavía espero ser capaz de hacer algo por mí mismo, pero ¿quién puede hacer algo después de Beethoven?"

Lo cierto, que muy poco se tiene escrito sobre las relaciones entre ambos, no obstante en un interesante escrito de Elisa Rapado señala es poco lo que sabemos acerca de la relación humana entre Beethoven y Schubert. Es esta una cuestión que sigue siendo de interés para la historiografía crítica actual, quizá por su compleja solución. El tema es de una enorme complejidad, ya que solamente poseemos, como dato objetivo, una fuente en la que se citan los nombres de los treinta y seis porteadores de antorchas en el funeral de Beethoven. Entre ellos se encuentran Schubert y algunos de sus amigos más cercanos. Todos los demás testimonios sobre encuentros y conversaciones, están envueltas en fabulaciones y supuestos que enredan y complican su comprensión. Las contradicciones surgen desde el primer momento si comparamos las cartas y recuerdos de los amigos y familiares de ambos compositores.

En el caso de la correspondencia que afecta directamente a Beethoven, nos encontramos con que solamente Anton Schindler recoge anécdotas que relacionen a ambos autores. De hecho, en su tercera revisión de la biografía de Beethoven (pero no en las versiones previas), se refiere al momento en que Schubert presentó sus Variaciones op. 10 a Beethoven. Según éste, Beethoven hizo reparar al joven Schubert en una falta armónica, hecho que bloqueó totalmente su capacidad de reacción, dado su natural tímido y reservado

Lo cierto, indica Rapado, dentro de la trayectoria vital y musical del compositor Franz Schubert tiene una importancia muy especial la figura de Beethoven. La cuestión es larga y nada sencilla de resolver, porque al margen de una posible relación humana y profesional entre ambos músicos, hay que tener en cuenta también la forma en la que la figura de Beethoven influyó en las creaciones de Schubert, que falleció en 1828, solamente un año después que el maestro.

La visión que Schubert tenía del mismo se modificó a lo largo de los años. En su periodo estudiantil, Schubert siente una admiración muy genuina y fresca, que encontramos en sus primeras composiciones, influidas también en gran medida por su maestro Salieri, entre 1811 y 1816. En 1814, el joven Franz asistió a una representación de Fidelio, que le pareció maravillosa. En el año 1816, comenta en su diario que estaba tocando, por placer, unas variaciones de Beethoven. Sabemos, además, que estudiaba el proceso compositivo de sus obras instrumentales y lieder.

Sin embargo, en este mismo año de 1816, Schubert escribe en su diario que se declara independiente de Beethoven, porque mezcla elementos de lo trágico y lo cómico en sus obras. Y él deplora esta opción, diciendo que crea confusión, incluso él que nunca ha sido especialmente religioso[1][1], dice que este caos musical arrastra a las personas a la locura en vez de al amor, a la risa en vez de a la contemplación divina. Este comentario aparece en Schubert antes incluso de que comenzara la pérdida de popularidad de las composiciones de Beethoven en Viena.

Durante el periodo que va de 1816 a 1821, encontramos a Schubert algo más alejado de los planteamientos beethovenianos, siendo más sensible a los modelos de Haydn y Mozart

En 1822, Schubert dedica unas variaciones a cuatro manos (op 10) a Beethoven, de parte de su seguidor y admirador. ¿Significa esto que las concepciones musicales de Schubert habían sufrido de nuevo un gran cambio? Antes deberíamos analizar todas las circunstancias que rodean a este hecho. Es fundamental, a este respecto, que, en este mismo año, Joseph Hüttenbrenner escribe a un editor que el propio Beethoven había dicho de Schubert "Este me superará

Rapado, nos agrega en su interesante escrito, que Schubert dedica su composición a Beethoven en un momento en el que estaba dedicando piezas a las personas más influyentes de la Viena del momento: Salieri, Mosel y el propio mecenas de Beethoven, el conde Moritz von Fries. Sin embargo, la variación no es uno de los géneros más personales de Schubert. En concreto éstas, las op 10, no siguen en absoluto las vías y posibilidades abiertas por las variaciones escritas por Beethoven, de forma que probablemente él podría considerarlas flojas y carentes de imaginativa. De forma que una de las pocas razones que podría justificar esta dedicatoria sería la necesidad de dar una rápida respuesta a la frase de Beethoven "este me superará", enviándole la única obra que tenía previsto publicar en esa primavera. Así pues, es probable que después de esta inesperada muestra de afecto de Beethoven, Schubert revisara sus planteamientos, más bien humanos que musicales, como aclararemos a continuación.

Si nos remitimos a las opiniones que Beethoven tenía de sus contemporáneos, señala Rapado, Schubert parece ser el único que tuvo la suerte de ser valorado y comprendido por el compositor. Rossini y Spohr no le interesaban, y sólo se interesaba condescendientemente por la obra de sus alumnos y amigos, como Moscheles o Czerny. De las piezas publicadas en este periodo de la vida de Schubert (alrededor de 1822), es muy probable que fuesen los primeros lieder los que llamaron la atención de Beethoven, obras como Erlkönig, Gretchen am Spinnrade o Der Tod und das Mädchen. Esto coincide además con una referencia de las notas biográficas publicadas por Ferdinand, hermano de Schubert: "[Beethoven] expresó con frecuencia su interés, en especial por sus canciones".