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SARAMORI
Interesante fue la vida de Lou Andreas Salomé para su época, que como es sabido y así lo señala la enciclopedia libre Wikipedia,fue una escritora rusa, con inclinaciones liberales. Compartió los secretos más íntimos de filosofía con Nietzsche, pero luego gracias a su magnetismo y belleza encontró su camino junto a Paul Rée (amigo de Nietzsche).
Fue una intelectual, autora de muchos libros, sicoanalista y compañía espiritual de artistas y escritores (hombres y algunas mujeres) de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Nació en San Petersburgo, hija de un general del ejército Ruso – Judío y su esposa. Salomé fue la única mujer, junto con cinco hermanos. En busca de una educación más allá de la típica para una mujer en ese lugar y época, a sus diecisiete años, convenció al predicador alemán Hendrik Gillot, veinticinco años mayor que ella, de enseñarle teología, filosofía, religión y literatura francesa y alemana. Cuando Gillot se enamoró tanto de Salomé, que planeó en divorciarse de su esposa y casarse con ella, Salomé y su madre viajaron a Zurich, para que ella pudiera ingresar a la universidad. El viaje también lo hicieron para beneficiar la salud física de Salomé; a ese tiempo, ella la estaba tosiendo sangre.
Su madre la llevó a Roma, Italia, cuando ella tenía 21 años. En un salón literario de la ciudad, Salomé conoció a Paul Rée, un escritor y jugador compulsivo, a quien le propuso vivir en una ciudad estudiantil. Después de dos meses, Salomé lo persuadió de aceptarla como compañera. El 13 de mayo, 1882, Salomé había hecho lo mismo con el amigo de Rée, Friedrich Nietzsche. (Salomé escribió un controversial estudio en 1894, Friedrich Nietzsche in seinen Werke, acerca de la personalidad y filosofía de Nietzsche). Los tres viajaron con la madre de Salomé a través de Italia, y decidieron que debian establecer su comuna “Winterplan”. Cuando llegaron a Leipzig, Alemania, en octubre, Salomé y Rée se separaron de Nietzsche, después de un problema entre Nietzsche y Salomé, en el cual Salomé creía que Nietzsche estaba profundamente enamorado de ella.
Salomé y Rée viajaron a Berlín y vivieron juntos hasta unos años antes de su matrimonio célibe con el profesor de lingüística Carl Friedrich Andreas. A pesar de su oposición al matrimonio y de sus relaciones abiertas con muchos otros hombres, Salomé y Andreas permanecieron casados desde 1887 hasta la muerte de Andreas en 1930. Los problemas causados por la convivencia de Salomé con Andreas, hicieron que el endeudado Rée desapareciera de su vida, a pesar de la seguridad que ella le brindaba.
Salomé fue una escritora prolífica, y escribió varias poco conocidas novelas, obras y ensayos; fue también una creativa feminista. A través de su vida de casada, se comprometió en romances y/o intercambio de correspondencias con el periodista alemán Georg Lebedour, el poeta alemán Rainer Maria Rilke, y los sicoanalistas Sigmund Freud y Viktor Tausk, entre otros. Da cuenta de muchos de ellos en su libro Lebensrückblick.
Su relación con Rilke fue particularmente cercana. Salomé era quince años mayor. Se conocieron cuando el tenía veintiuno. Fueron amantes durante varios años y se escribieron hasta la muerte de Rilke; fue ella quien comenzó a llamarle Rainer, en lugar de René; le enseñó ruso, a leer a Tolstoi (a quien él conocería más tarde) y a Alexander Pushkin. Ella le presentó a importantes hombres y a muchas otras personas en el campo de las artes, y se mantuvo como su cosejera, confidente y musa a través de toda su vida adulta.
Los estudios analíticos y literarios de Salomé se volvieron muy de moda en Göttingen, el pueblo alemán en el cual vivió sus últimos años, el cual la Gestapo esperó hasta poco después de su muerte por uremia en 1937 para quemar su biblioteca. Se dice que Salomé resaltaba en sus últimos días “Realmente no he hecho más que trabajar durante toda mi vida, trabajar…por qué?”. Y en sus últimas horas, como si estuviera hablando con ella misma, se ha reportado que ella dijo “Si dejara que mis pensamientos vagaran, no encontraría ninguno. Lo mejor, después de todo, es la muerte”. (Peters, ‘My Sister, My Spouse’ , p. 300) Ella escribió 15 novelas y otros documentales, como “Henrik Ibsens Frauengestalten” (1982), un estudio de las personalidades de las mujeres de Ibsen.
Se comenta que un número apreciable de hombres de talento se enamoraron locamente de ella. Pero Lou no cedió. Incluso cuando aceptó casarse con Andreas, lo hizo bajo la condición de que el matrimonio fuera blanco. Y blanco permaneció hasta el fin de sus vidas.
A los 36 años, tras rechazar a Reé (que luego se suicidaría), a Nietzsche (que enloquecería, pero no por culpa de Lou, que conste), a Zemeck, también suicida y a otros muchos, llegó Rilke, que se cree que fue su primer amor completo (otros se inclinan por Zemeck, de quien pudo tener un hijo si no hubiera sido porque Lou cayó oportunamente de un árbol y abortó y con quien Lou vivió intermitentemente durante once años). Luego vino una larga lista de psicoanalistas afectos, que probablemente gozaron de su alegría innata, de su inmenso talento y de su estimulante compañía, hasta llegar a la ternura y a la devoción que Freud sintió por ella.
¿Qué es lo sobresaliente de Lou? No fue una gran escritora, ni filósofa, ni siquiera aportó grandes cosas al psicoanálisis. Lou fue una mujer libre, consciente de su poder (basado tanto en su belleza como en su aire andrógino y en su soberbio talento e inmensa cultura), antifeminista ( o feminista heterodoxa, si se quiere), que vivió como quiso, que puso las bases de sus relaciones con los hombres y con el conocimiento, que impuso su punto de vista siempre, sin por ello perder el afecto, al amor y la admiración de los que la rodearon. Ése es el rasgo sobresaliente de Lou, mujer única, quizá sólo comparable, en autodeterminación, a George Sand. Su mejor obra fue su misma vida, su optimismo imbatible, su conocimiento de sí misma y de las necesidades de su alma y de su mente, su valor a la hora de luchar por lo que ella quería hacer e hizo, contra o con todos. Siempre. Con un par.
François Giroud, Lou. Histoire d’unne femme libre, Fayard, Paris, 2002

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