Saramori

Sobre el gran maestro Brahms encontramos datos muy interesantes de ser tomados en cuenta para quienes siempre se han identificado con la relevancia, majestuosidad que nos legarán los maestros del Siglo XVIII y X IX, época de oro en la música, que todavía en pleno siglo XXI permanece activa, entre una de ellas estan las grandes obras de Brahms

  • Johannes Brahms, el gran compositor alemán conocido como la "tercera B" (después de Bach y Beethoven), no creía en ningún dios.
  • Johannes Brahms no buscó la inmortalidad, pero la alcanzó de todos modos: no en los hijos, ni en el cielo, si no en la belleza que legó al mundo.
  • "Aunque era un librepensador en cuestiones de religión, Johannes estudió minuciosamente la Biblia más allá de los requerimientos de su confirmación protestante." Desde entonces, "La música se convirtió en la religión de Brahms."
  • Se dice, que en su adolescencia, Brahms recargaba libros de poesía sobre el piano para entretenerse mientras tocaba para los marinos ebrios en un bar de Hamburgo. Su poeta favorito, de quien muchas de sus letras se desprendieron, era el anticlerical G. F. Daumer, descrito por la Enciclopedia Católica como un "Enemigo del Cristianismo" quien "se esforzó por sustituir una nueva religión 'de amor y paz.' "
  • Brahms el no creyente era generoso y solícito, compartiendo sus bienes pródigamente, viviendo de forma sencilla y humilde, dando de su tiempo y de su energía a otros. Swafford relata un acontecimiento excitante e ilustrativo cuando Brahms pasaba el verano de 1885 en Mürzzuschlag
  • No sólo la Canción de Cuna (Wiegenlied) de Brahms fue escrita por un librepensador, si no que también su historia puede ser considerada escandalosa por algunos cristianos. La canción fue escrita en honor al nacimiento del hijo de los amigos de Brahms: Bertha y Artur Faber en 1868.
  • Las obras de Brahms fueron también influenciadas por la filosofía y la literatura, incluyendo a Hoffman, Schiller, Robert Burns, Jean-Paul, y Friedrich Hölderlin. Tuvo un pronunciado interés en la ciencia y pudo conservar sus propias políticas de debate, literatura, religión y filosofía.
  • Se señala, que fue un ávido paseante que amaba el exterior, Brahms a menudo se volvía a la naturaleza para inspirarse. "Una buena parte de su música", escribe Swafford, "en su inspiración y espíritu, nació de las montañas y de los bosques y del cielo abierto." La melodía para el final de la Sinfonía en Do menor en realidad dibuja la forma de los Alpes, como Brahms los vio durante un paseo.
  • Brahms ocasionalmente usaba textos bíblicos, pero sólo por razones artísticas. Tras la muerte de su madre, escribió el popular Ein deutsches Requiem (Un Requiem Alemán, 1867), pero fue cuidadoso al seleccionar sólo aquellas palabras bíblicas relacionadas con esta vida y con aquéllos que sufren. El Requiem empieza "Bienaventurados los que sufren, porque serán consolados", y evita hablar de la salvación eterna. Dándose cuenta de este giro secular, el conductor Karl Reinthaler, quien había estudiado teología y estaba trabajando cercanamente con Brahms en el estreno de la Semana de Pascua, escribió a Brahms: "Discúlpame, pero me preguntaba si no sería posible extender la obra de alguna forma que le acercara a una misa de Viernes de Pascua... lo que falta, al menos para una conciencia cristiana, es el punto central: la salvación en la muerte de nuestro Señor..."
  • Cuando Brahms hablaba algunas veces de inmortalidad, era en metáfora, en broma. Para su editor, cierta vez escribió: "¡Terminado! ¿Qué está terminado? ¿El concierto para violín? No. . . Uno nunca tiene la certeza de nada; ni siquiera lemas crédulos. . . Y yo soy crédulo. A decir verdad, creo en la inmortalidad--; creo que cuando un inmortal muere, la gente lo recordará por 50.000 años y más, hablando mal y estúpidamente de él--de esta manera, creo en la inmortalidad, atributo hermoso y acorde sin el cual tengo el honor de existir
  • Brahms también usaba dioses no bíblicos para sus propósitos. El texto de Gesang der Parzen (La Canción del Destino, 1882) fue extraído de la Ifigenia de Goethe: "¡Que la raza humana tema a los dioses! Ellos tienen el poder, En sus manos eternas, Y lo usan, Como les place. . ." Sin embargo, Swafford resalta que los dioses de Brahms eran terrenales, no supernaturales: "Cuando él dijo a George Henschel, '¡Tanto como los hombres. . . estamos sobre los reptantes de la tierra, cuanto estos dioses están sobre nosotros!' los dioses de los que hablaba era sus dioses personales, su verdadera religión: Bach, Mozart, Beethoven, Schubert, y los otros. Ahora se aproximaba en edad a los dioses desaparecidos de la tierra, y los únicos en la inalcanzable y pacífica gloria."
  • Brahms odiaba la música de Anton Bruckner, un creyente devoto cuyas obras fueron más tarde interpretadas con gusto por los nazis. "Todo es afectación en él, nada es natural," dijo Brahms. "En cuanto a su piedad--que es lo suyo, no es nada para mí."
  • Brahms admiraba la música de Dvoràk, a quien ayudó económicamente cuando el joven bohemio era un emproblemado escritor. En años posteriores tuvieron la oportunidad de ser bien conocidos. "Mientras los dos hablaban," escribe Swafford acerca de una de sus largas conversaciones, "Brahms divagaba de su agnosticismo, su creciente interés en Schopenhauer, el filósofo del pesimismo (el favorito de Wagner). En el camino de regreso a su hotel con el violinista Josef Suk, Dvoràk iba pensativo y callado. Súbitamente exclamó con verdadera angustia, '¡Semejante hombre, semejante alma buena, y no cree en nada! ¡No cree en nada!'
  • Brahms terminó su vida en Viena en 1897--tenía casi 64años , debido a un cáncer de hígado
  • Fuente: Johannes Brahms: A Biography, por Jan Swafford (1997, Alfred A. Knopf,