SARAMORI

Federico Chopin es considerado el más grande compositor polaco y también uno de los más importantes pianistas de la historia. Su perfección técnica, su refinamiento estilístico y su elaboración armónica han sido comparadas históricamente con las de Johann Sebastian Bach y Mozart por su perdurable influencia en la música de tiempos posteriores.
Se ha escrito también que si el piano es el instrumento romántico por excelencia se debe en gran parte a la aportación de Frédéric Chopin: en el extremo opuesto del pianismo orquestal de su contemporáneo Liszt –representante de la faceta más extrovertida y apasionada, casi exhibicionista, del Romanticismo–, el compositor polaco exploró un estilo intrínsecamente poético, de un lirismo tan refinado como sutil, que aún no ha sido igualado. Pocos son los músicos que, a través de la exploración de los recursos tímbricos y dinámicos del piano, han hecho «cantar» al instrumento con la maestría con qué él lo hizo. Y es que el canto constituía precisamente la base, la esencia, de su estilo como intérprete y como compositor. Hijo de un maestro francés emigrado a Polonia, Chopin fue un niño prodigio que desde los seis años empezó a frecuentar los grandes salones de la aristocracia y la burguesía polacas, donde suscitó el asombro de los asistentes gracias a su sorprendente talento. De esa época datan también sus primeras incursiones en la composición. Wojciech Zywny fue su primer maestro, al que siguió Jozef Elsner, director de la Escuela de Música de Varsovia
Frédéric y sus hermanas crecieron en un entorno en el que el gusto por la cultura en general, y la música en particular, era considerable. Su primera maestra de piano fue su hermana Ludwika, con quien luego tocaba duetos para piano a cuatro manos. Al destacar pronto sus excepcionales cualidades, a los seis años sus padres lo pusieron en manos del maestro Wojciech Żywny, violinista amante de la música de Bach (hecho entonces poco común) y de Mozart, y que basaba sus enseñanzas principalmente en ellos.
A los ocho años tocaba el piano con maestría, improvisaba y componía con soltura: dio su primer concierto público el 24 de febrero de 1818 en el palacio de la familia Radziwill de Varsovia, donde tocó el Concierto en mi menor de Vojtech Jirovec. Pronto se hizo conocido en el ambiente local de la ciudad, considerado por todos como un «niño prodigio» y llamado el «pequeño Chopin». Comenzó a dar recitales en las recepciones de los salones aristocráticos de la ciudad, para las familias Czartoryski, Grabowski, Sapieha, Mokronowski, Czerwertynski, Zamoyski, Radziwill, Lubecki, Zajaczek, Skarbek y Tenczynski, tal como hiciese Mozart a la misma edad. Así se ganó un número creciente de admiradores.
También desde su niñez se manifestó ya un hecho que marcó poderosamente su vida: su quebradiza salud. Desde niño había sufrido inflamaciones de los ganglios del cuello y había tenido que soportar frecuentes sangrías.
El 7 de julio de 1826 Frédéric completó sus estudios en el Liceo, graduándose cum laude el 27 del mismo mes. Al mes siguiente viajó por primera vez fuera de Polonia: fue con sus hermanas a descansar a Bad Reinertz (actual Duzniki-Zrdoj) en Silesia del Sur. En noviembre del mismo año se inscribió en la Escuela Superior de Música de Varsovia, entonces parte del Conservatorio de Varsovia y conectada con el Departamento de Artes de la Universidad de Varsovia. Allí continuó sus estudios con Elsner, pero no asistió a las clases de piano. Elsner, que lo conocía, comprendió su decisión, pero fue muy exigente en las materias teóricas que le enseñó, sobre todo en contrapunto. Gracias a esto, adquirió una sólida comprensión y técnica de la composición musical. En este tiempo, compuso su Sonata para piano nº 1 en do menor OP. 4, sus Variaciones sobre el aria «Là ci darem la mano» (de la ópera Don Giovanni de Mozart) para piano y orquesta Op. 2 y el Trío para violín, cello y piano Op. 8, evidentemente obras de mayor envergadura, basadas en formas clásicas (la sonata y las variaciones concertantes). Elsner escribiría en las calificaciones finales de sus estudios: "talento sorprendente y genio musical".
se enamoró de Konstancja (Konstanze) Gladkowska (1810-1880), una joven estudiante de canto del Conservatorio, que había conocido en 1828 en un concierto de estudiantes de Carl Soliva. De esta primera pasión juvenil nacieron varias obras memorables: el Vals Op. 70 nº 3 y el movimiento lento de su primer Concierto para piano y orquesta en fa menor. Sobre él reconoció a su amigo Titus Woyciechowski: Quizá desafortunadamente, tengo mi propio ideal, al que en silencio sirvo desde hace medio año, con el que sueño y en cuyo recuerdo he compuesto el Adagio de mi nuevo concierto (1829)[4. Dicha obra fue estrenada en el Club de Mercaderes de Varsovia en diciembre del mismo año, y publicada posteriormente como nº 2, Op. 21.
Tuvo un verdadero romance con George Sand y yaya bien establecido, en vez iniciar una convivencia bajo un mismo techo, alquiló dos casas contiguas en París. La pareja comenzó a trasladarse a la casa de Sand en Nohant para pasar los veranos. Allí, la escritora cuidaba del frágil pianista que, bajo su mirada maternal, compuso parte de su mejor producción.
El FiQui, número 6 - Febrero 1996. nos comentaque se publicó en 1987 en el Diario Médico de Australia, un artículo escrito por el Doctor John O'Shea. Recogemos aquí algunos de los aspectos más interesantes del mismo.Parece totalmente asumido que Chopin murió a los 39 años de tuberculosis, sin embargo sus propios médicos no estaban del todo convencidos de que el verdadero problema fuese la tuberculosis. Chopin medía 1´70 y pesaba 45 kilos durante su vida adulta. Tenía tos crónica- más fuerte por la mañana y en el invierno; solía perder peso después de las infecciones respiratorias y por "indiscreciones en la dieta", comía fundamentalmente hidratos de carbono y evitaba comidas grasas -que le causaban diarrea. Mantuvo un historial de 18 años con hemoptisis; poca tolerancia al ejercicio (después de algunos conciertos estaba tan cansado que se tenía que retirar acompañado); posteriormente su pecho adoptó forma de barril, y era considerado como un "gran sudador".
Uno de los alumnos de Chopin, Franz Liszt, escribió que Chopin tenía "una falta de desarrollo muscular normal". Se cree que también era estéril ya que nunca tuvo hijos. Aparentemente la autopsia reveló un agrandamiento del corazón. Aunque no hay informes sobre dedos en forma de palillo de tambor (habitual en FQ), Chopin siempre llevaba guantes, y no hay ningún retrato suyo en el que se vean sus manos, en contra de la costumbre de la época de hacer retratos a los pianistas.
Parece ser que su hermana Emily, falleció a los 14 años también a causa de la FQ. Tenía pérdida severa de peso, hemoptisis recurrente, neumonía y un largo historial de infecciones respiratorias. Chopin creía que Emily murió por tuberculosis miliar contagiada por él. (O'Shea indica que la tuberculosis miliar generalmente no es contagiosa y la tuberculosis secundaria no es habitual en niños)