SOBRE EL TAO (II)
Saramori
Están dadas las oportunidades mientras permanecemos con vida en esta dimensión de acercarnos al Taoismo, adentrarnos en su ensencia, enseñanzas, y desde luego ponerlas en práctica, Con ellas se pueden alcanzar maravillosos niveles de conciencia, equilibriko emocional , como señala Chang Po Tuan el equilibrio y la ecuanimidad son mutuamente dependientes. Sin equilibrio emocional es imposible mantener la ecuanimidad mental y sin la ecuanimidad mental es imposible cultivar el equilibrio emocional.
El cultivo de la ecuanimidad emocional exige una vigilancia constante y una fuerte autodisciplina, no sea que el mono se escape y nos robe los frutos de la práctica cultivados con tanto esmero. Permitirse estallidos emocionales, por ejemplo de rabia, lujuria, miedo o celos, puede desbaratar toda una vida de conducta disciplinada.
El equilibrio no es algo que deba alcanzarse aniquilando las emociones. Cultivar el equilibrio significa aplicar la disciplina y el conocimiento para impedir que las emociones se desboquen y no significa eliminarlas. Esto es mantener en equilibrio las energías internas regulando las reacciones emocionales ante los estímulos exteriores. Controlar el corazón con la cabeza, en lugar de dejar que el corazón galope desbocado, controlar el Fuego con el Agua, en lugar de dejar que el Fuego queme toda su esencia y toda la energía, significa guiar las emociones con sabiduría y subordinar el instinto a la voluntad.
La meditación y el Chi-kung son útiles para cultivar la ecuanimidad debido a la claridad y el autocontrol que fomentan, aunque no bastan para regular totalmente las reacciones emocionales. La única manera eficaz de controlar las reacciones emocionales y establecer firmemente el equilibrio es ejercitar la ecuanimidad día a día durante las situaciones y actividades normales. A este tipo de práctica se le llama meditación en acción. La vida emocional es el terreno en que se pone a prueba la meditación. Si la rabia, el miedo, la lascivia, la envidia y otras emociones conflictivas continúan perturbando su paz mental y extraviando su comportamiento, quiere decir que no ha trasladado a las actividades cotidianas corrientes las virtudes y percepciones intuitivas que ha experimentado durante la práctica de la meditación. Este es un problema frecuente, y una manera de superarlo es tratar de imponer una breve pausa entre la percepción y la reacción, sobre todo en las situaciones emocionalmente sensibles, de modo que la mente sabia tenga oportunidad de regular las reacciones antes de que la mente emocional envíe la energía a una reacción precipitada e irrevocable. Esa pausa entre la percepción y la reacción es el principal truco que se emplea para domar al mono y atarle el collar de la disciplina mental.
Uno de los mejores foros para cultivar el equilibrio y ejercitar la ecuanimidad es el matrimonio. La proximidad y la intimidad personal de la vida conyugal provocan el espectro completo de las emociones, y la única manera de impedir que el mono emocional haga trizas un matrimonio es cultivar la ecuanimidad y aprender a dirigir el corazón con la cabeza.
El equilibrio emocional es probablemente la virtud más difícil de cultivar, pero es indispensable para avanzar en la práctica. Sin él, las emociones se apoderan constantemente de todas las energías y contrarrestarán las órdenes de la mente sabia. La razón sirve de muy poco aquí, porque la razón esta gobernada por el ego, el cual mima a la mente emocional y racionaliza el comportamiento para satisfacer sus caprichos. Solo nuestra firme voluntad y nuestra conciencia alerta pueden reunir el poder necesario para liberarnos de las garras del mono, igual que el proverbial mono de la drogadicción se aferra a los drogodependientes.
Para cultivar el equilibrio y lograr la ecuanimidad, el primer paso es reconocer la emoción como ladrón de la salud y la vitalidad, y como veneno para el desarrollo espiritual, en lugar de considerarla un impulso romántico. Esto no solo significa evitarlas reacciones emocionales negativas como la rabia, el miedo, y la envidia, sino también renunciar a la exaltación emocional y al autobombo del éxito mundano.
La emoción en el corazón es como el veneno en una substancia, como el fuego latente en las cañas; hay que tener conciencia de esto. Por lo tanto, cuando las personas superiores hacen su trabajo, no se sienten exaltadas cuando se les concede prestigio, no se sienten engrandecidas cuando se las honra, no prestan atención cuando se las trata con familiaridad, no recelan cuando se las trata con frialdad, y no se las puede humillar. Así pues, las emociones no las agitan. "
La Enciclopedia Wikipedia nos proporciona además, que Taoísmo establece la existencia de tres fuerzas: una positiva, otra negativa y una tercera, conciliadora. Las dos primeras se oponen y complementan simultáneamente entre sí, es decir que son interdependientes de manera absoluta y funcionan sino como una unidad. Son el Yin (fuerza negativa/sutil, femenina, húmeda...) y el Yang (fuerza positiva/concreta, masculina, seca...). La tercera fuerza es el Tao, o fuerza superior que las contiene.(véase Yin-yang) El significado más antiguo que existe sobre el Tao dice: "Yi Yin, Yi Yang, Zhè Wei Tao", es decir, "un aspecto Yin, un aspecto Yang, eso es tao". Puede ejemplificarse esta concepción a partir del significado de las palabras: "Yang" literalmente significa la ladera luminosa (soleada) de la montaña, y "Yin" la ladera oscura (sombría) de la montaña; entiéndase la idea de montaña como símbolo de "unidad". Así, aunque representan dos fuerzas aparentemante opuestas, forman parte de una única naturaleza.La igualdad entre las dos primeras fuerzas entraña la igualdad de sus manifestaciones consideradas en abstracto. Por ello el taoísta no considera superior la vida sobre la muerte, no otorga supremacía a la construcción sobre la destrucción, ni al placer sobre el sufrimiento, ni a lo positivo sobre lo negativo, ni a la afirmación sobre la negación.
El Tao es "simplemente" algo que no puede ser alcanzado por ninguna forma de pensamiento humano.
Es así que casi en su inicio el Tao-te-king reza:
-
- El tao que puede ser denominado tao
- no es el verdadero Tao...
- El tao que puede ser denominado tao
Para este algo no existe nombre, dado que los nombres derivan de experiencias; finalmente, y por necesidad de ser descrito o expresado, se lo denominó Tao, que significa "camino" o "sendero" (recto o virtuoso) que conduce a la meta.
Cuando Lao Tse habla del Tao procura alejarlo de todo aquello que pueda dar una idea de algo concreto. Prefiere encuadrarlo en un plano distinto a todo lo que pertenece al mundo.
Porque el Tao "es" como el espacio vacío para que se manifieste el todo.
"Existía antes del Cielo y de la Tierra", dice, y, efectivamente, nó es posible decir de dónde proviene. Es madre de la creación y fuente de todos los seres.
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- El tao engendró la unidad
- La unidad dio origen a las dos facetas
- las cuales dieron el ser a la triada
- y la triada produjo los diez mil seres.
- La unidad dio origen a las dos facetas
- El tao engendró la unidad
("Diez mil seres" = infinitud).
El Tao tampoco es temporal o limitado; al intentar observarlo, no se lo ve, no se lo oye ni se lo siente. Es la fuente primaria cósmica de la que proviene la Creación. Es el principio de todos, la raíz del Cielo y de la Tierra, la "madre" de todas las cosas. Mas, si intentamos definirlo, mirarlo u oírlo, no sería posible: el Tao regresa al No-Ser, ahí donde es insondable, inalcanzable y eterno.
Todas las cosas bajo el Cielo gozan de lo que es, lo que es surge de lo que no es y retorna al No-Ser, con el que nunca deja de estar ligado.
El Tao del No-Ser es la fuerza que mueve todo lo que hay en el mundo de los fenómenos, la función, el efecto de todo lo que es: se basa en el No-Ser.
El mundo de los seres puede ser nombrado con el nombre de No-Ser y el mundo de los fenómenos con el nombre de Ser. Las diferencias recaen en los nombres, pues el nombre de uno es Ser y el del otro, No-Ser, pero aunque los nombres son distintos, se trata de un solo hecho: el misterio desde cuyas profundidades surgen todos los prodigios.
Al encontrar el camino que conduce de la confusión del mundo hacia lo eterno, estamos en el camino del Tao.
A principios del siglo IV a.C. los filósofos chinos escribían sobre el yin y el yang en términos relacionados con la naturaleza.
Observando de la perspectiva del Tao, se ve cómo todas las cosas se elevan, se vuelven grandes y luego retornan a su raíz. Vivir y morir es simplemente entrar y salir. Las fuerzas de la mente no tienen poder sobre quien sigue el Tao. El camino del No-Ser lleva a la quietud y la observación, y conduce de lo múltiple al Uno. Para poder recorrer ese camino hace falta preparación interna. Mediante la práctica espiritual, la perseverancia, el recogimiento y el silencio se llega a un estado de relajación que debe ser tan sereno que posibilita la contemplación del Ser interior, el alma, y así se logra ver lo invisible, escuchar lo inaudible, sentir lo inalcanzable.
Una historia representativa del pensamiento Taoísta sería la siguiente: (Adaptado a partir de "Las religiones del mundo", de Huston Smith)
El caballo de un campesino se escapó. Ante la conmiseración de su vecino, el campesino le dijo: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y tuvo razón, porque al día siguiente el caballo regresó acompañado de caballos salvajes con los cuales había trabado amistad. El vecino reapareció, esta vez para felicitarlo por el regalo caído del cielo, pero el campesino repitió: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y otra vez tuvo razón porque al día siguiente su hijo trató de montar uno de los caballos salvajes y se cayó, rompiéndose una pierna. El vecino volvió a mostrar su pesar, y recibió nuevamente la anterior pregunta: "¿Quién sabe si es bueno o malo?". Y el campesino tuvo razón una cuarta vez, porque al día siguiente aparecieron unos soldados para reclutar al hijo, pero lo eximieron por encontrarse herido.
Lejos de una amoralidad o de una moralina latitudinaria, el taoísmo preconiza la armonía, allí está el bien, un absoluto sobre las relatividades.
Ésta ética se refleja en el arte.
Al llegar el buddhismo (o budismo) a China se produjo una muy interesante "síncresis", la interrelación entre el budismo y el taoísmo produjo entre otros efectos la escuela religiosa y filosófica budista Cha'ang (sinización de la palabra sánscrita dhiana, que significa: meditación) y , ésta, al pasar a Japón originó el zen.
El taoísmo influyo en numerosas áreas del conocimiento como la medicina y ciertas escuelas de meditación, e incluso las artes marciales. Existe un paralelismo en ciertas concepciones del Taoísmo con el Tantra, en especial la visión del mundo como un ecosistema, y la consideración de una vía de iluminación dentro del acto sexual.
Nota: A fines del siglo XX la transcripción "pinyin" del putonghua o idioma chino clásico ("mandarín") a caracteres románicos, divulgó la forma "daoísmo" aunque la pronunciación más aproximada es "tao" (o en todo caso la intermedia: "Ðao", con un fonema que suena transicional entre la "d" y la "t").
- Lao-Tsé (Lao Zi): 604 AC., obra principal "Tao Te Ching".
- Preconiza: Sometimiento del hombre al tao, al curso etereo de los acontecimientos.
- Reprueba: La lucha armada, la resignación.
- Preceptos: No matar, no beber alcohol, no mentir, no robar, no cometer adulterio.
- Virtudes: Piedad filial, lealtad, bondad, sacrificio personal, plantar arboles (entregar algo a la naturaleza u otros humanos), hacer caminos (en los mismos modos que los arboles), enseñar al ignorante.
- S IV-II AC.: Influencia de la alquimia, magia y la adivinación, por lo que se convierte en culto popular.
- S II DC.: Chang tao ling: Tao como religion (su primer pontífice) - 1927: Es abolido el pontificio por el gobierno Chino.
- Promete la inmortalidad.
- Observación fundamental: Alcanzar la inmortalidad, "longevidad en plenitud", "las personas que viven en armonia con la naturaleza son inmortales".
- Lao Zi es deificado como Dios Taoísta, "un inmortal" (héroes folclóricos, generales famosos y sabios).
- Se mezcló con elementos del confucionismo, budismo y creencias locales (Taiwan hace 300 años).
Lo nuevo: adoración de los antepasados de cada uno.
