SIMPLEMENTE FRANK SCHUBERT
Las grandes obras que nos legara Frank Schubert a pesar de su corto tránsito por este planeta tierra, no pueden dejarse de escuchar, dado a sus bellas entonaciones, armonías que remueven la sensibilidad de todos aquellos que se identificaron con su genealidad musical.
Como nos lo recuerda el Dr. Bacterio, es conocido su aspecto rechoncho y sus gafas de miope, unidas a un descuidado aspecto en el vestir, a pesar de todo fue un verdadero casanova, se sabe que tenía gran éxito entre las mujeres, a pesar de todo, no consiguió conquistar el corazón de Teresa Grob, su amor imposible.
Manifestó públicamente una gran admiración por Beethoven, en una ocasión llegó a decir “¿quién puede hacer algo después de Beethoven?”. A pesar de todo Schubert destacó en una composición que pasó inadvertida al titán de Bonn: el lied, el compositor austriaco llegó a componer más de 600 lieds.
Schubert nació en Viena en 1797, era el duodécimo hijo de un maestro de igual nombre, virtuoso del violín y discípulo de Salieri, esta amistad, unida a una precocidad musical, propició que el pequeño Frank entrase a formar parte del Coro de los Niños Cantores de Viena, cuya selección corría a cargo de Salieri.
Tan sólo cuatro de sus hermanos llegaron a la edad adulta, este contacto con la muerte influyó notablemente en la carrera musical del compositor austriaco.
A pesar de la enorme producción musical la vida de Schubert fue muy corta, falleció a los 31 años, los síntomas de la enfermedad que terminaron con su vida fueron: fiebre elevada, malestar general y molestias gastrointestinales inespecíficas, que abocaron en alteraciones de la conciencia y coma. La sintomatología referida y la evolución hasta el coma hacen sospechar que el último padecimiento de Schubert fuera una fiebre tifoidea, enfermedad que también terminó con la vida de su madre.
Cecilia Ruiz de Ríos al respecto del maestro comenta,
El talento musical del muchacho no pasó desapercibido, y entre los maestros que su padre le conseguiría estaba Antonio Salieri(quien es más conocido por haberse puesto verde de envidia ante el genio de Mozart que por sus propias obras o logros).Schubert también cantaba en un coro de niños, pero en 1812 le pasaron dos tragedias:su mamá murió tras grandes dolores agónicos, y la voz de Schubert comenzó a sonar como la de un gallito Bantam con resfrío.El coro lo echó poco después, y Schubert quedaría ansiando la ternura de su madre todo el resto de su breve vida.
Continuó estudiando con Salieri, quien lo admiraba extasiado. Ya en la adolescencia, Schubert comenzó a componer a todo motor. Borraba poco, trabajaba duro, y la inspiración parecía fluir de él con la naturalidad que el buen atleta suda al correr.Schubert estaba destinado a ser uno de los pocos privilegiados de la música espontánea, al igual que Mozart y Dvorák. Sin embargo, su vida personal sería bastante agitada y solitaria, ya que después de la muerte de su madre, no volvió a vivir con su familia por mucho tiempo. Los amigos tratarían de llenar el vacío causado por la ausencia de la familia, y el trabajo le absorbería una buena parte de su tiempo.
Schubert viviría en casa de diversos amigos el resto de su azarosa pero corta vida, y sería el típico músico talentoso pero pobre. Nunca se casó pero su vida no estuvo exenta de sobresaltos de faldas, ya que era enamoradizo a morir.
La amistad del músico con varios poetas le llevó a musicalizar varias obras líricas, entre ellas algunas célebres como el Ave María, Amor de Mujer y la Serenata. Esto le convirtió en el indiscutible padre del lieder(canción clásica) y sus ciclos de lieders son el tesoro de cualquier cantante de repertorio clásico.
En 1823 habría de componer la obra más famosa de su pluma:la Sinfonía en Si, llamada la Inconclusa dado que solo consta de 2 movimientos en lugar de los 4 proverbiales que lleva esta forma sinfónica consolidada por Haydn.Mucho se ha especulado por qué Schubert, quien era tan inspirado y para colmo un workaholic de la música, dejara sin concluir esta deliciosa obra.Ni la pereza ni la muerte impidieron la conclusión de esta obra, a como se ha especulado en miniseries baratas o en cintas de Hollywood. Recordemos que Schubert era un hombre poco agraciado físicamente, y pocas mujeres le brindaban sus favores. Para colmo tampoco era rico y en vida apenas logró ganar unos pocos centavos.
Nos agrega que un buen día en que Schubert había ganado un poquito más de plata se encontró a una damisela de la noche llamada Ute La Goulue(La Golosa). Schubert se enamoró de ella como un chiquillo de secundaria, le compuso varias canciones, y comenzó a trabajar en la famosa sinfonía que sería la Inconclusa. Apenas el dinerito se acabó, Ute le lanzó la puerta en la cara al compositor y lo mandó a un sitio que huele muy feo.Se había acabado la inspiración para Schubert con este fracaso amoroso, y solo había escrito los dos exquisitos movimientos con sabor a divinidad que conocemos de la famosa sinfonía. Apenas comenzó el tercer movimiento con un puñado de compases, y abandonó el proyecto.
Pereza?Jamás, no la conocía ni en pintura. Se lo llevó la muerte?No moriría tísico, con el cuerpo plagado de ronchas, aullando de indigestión y posiblemente complicado por algún mal venéreo contraído en sus correrías nocturnas sino hasta un 19 de noviembre de 1828 después de tres largos días de agonía. Sencillamente Schubert no quiso ponerle de cola a sus dos fabulosos movimientos algo que no estuviera a la altura de su inspiración sublime inicial. Sin embargo sobran los dizque entendidos en música que han romantizado el asunto afirmando que el genio murió en 1823 cuando trataba de componer el tercer movimiento.
Schubert había contado entre sus momentos felices cuando el gran titán Beethoven elogió un puñado de obras suyas.Venciendo su natural timidez, Schubert había ido a pagarle sus respetos al Divino Sordo cuando éste ya estaba en su lecho de muerte.En 1827, al morir Beethoven Schubert fue uno de los que cargó el féretro del genio en su funeral, y tras dejarle sepultado, Schubert y sus amigos habían ido a una taberna a beber en honor del recién finado. Schubert, quien adoró ciegamente a Beethoven toda su vida, expresó a sus amigos el deseo de ser sepultado junto a su ídolo cuando la muerte se lo llevara.Este deseo de Schubert se vio cumplido a cabalidad por sus amigos, y el autor de Rosamunda, La Muerte y la Doncella, los Momentos Musicales, La Trucha y la Inconclusa yace al lado de Beethoven en Viena.
Durante sus últimos años escribió piezas magistrales, fruto y reflejo de sus experiencias personales y siempre con el sello inconfundible de una inagotable inspiración melódica. Por ejemplo, una tensa profundidad marca la Wanderer-Fantasie (1822) o La bella molinera(Die schöne Müllerin) (1823), estos últimos inspirados en poemas de Wilhelm Müller. Escribiría La muerte y la doncella, uno de sus cuartetos más conocidos en 1824, y ya hacia el final de su vida, el intenso dolor y el aislamiento dejaron su impronta en el Winterreise, D.911 Op.89 (1827), también con textos de Müller.
En 1827, además del ciclo de lieder Viaje de invierno (Winterreise), compuso la Fantasía para piano y violín en Do (D.934), y los dos Tríos para piano (n.º 1 en si bemol, D. 898; n.º 2 en mi bemol, D. 929). En 1828 compuso una colección de canciones publicadas póstumamente con el nombre de El canto del cisne (Schwanengesang, D.957), que sin ser un verdadero ciclo de canciones, mantiene unidad de estilo entre las distintas canciones, entre la profunda tragedia y lo mórbidamente sobrenatural. Seis de estas canciones son sobre versos de Heinrich Heine, cuyo Buch der Lieder apareció en otoño.
Por aquel entonces, Schubert tenía solamente 31 años y acababa de matricularse para estudiar fuga. Pero una sífilis, complicada finalmente con una fiebre tifoidea, lo llevaron a la muerte el 19 de noviembre de 1828.

jadeblanco dijo
interesantísimo y muy ameno, felicidades.
11 Octubre 2007 | 03:23 PM