ESTILOS DE VIDA EL ESCENARIO ACTUAL
Saramori
Cada país se presenta con su cultura, costumbres, tradiciones, valores, nacionalismo , no obstante, sabemos que gracias a la influencia de
No nos debe sorprender como señala Sergio Sinay, en un interesante artículo sobre este tópico, que toneladas de chatarra electrónica usable, frenesí en la producción de autos y gasto de combustible, invitación a consumir en horarios de descanso (“happy hours” de compras después de medianoche) son apenas algunos emergentes de un estilo de vida que se difunde mientras desaparecen los espacios de encuentro humano, esos en los cuales se dialoga, se confraterniza, se comparte, se relata, se escucha. Se construyen cada vez más espacios de esos que el antropólogo francés Marc Augé bautizó no lugares (centros comerciales, megaestadios, gigantescos aeropuertos con faraónicos free shoppings , etc.), de los que Bauman, en su ensayo La globalización, dice: “La gente es atraída y entretenida constantemente, aunque nunca durante mucho tiempo, por las interminables atracciones. Pero no la alientan a detenerse, mirarse, conversar, pensar, ponderar y debatir algo distinto, a emplear el tiempo en actividades desprovistas de valor comercial”. De ese modo, se robustece un tipo de vida que Bauman insiste en describir: “No solidarizarse con el otro, sino evitarlo, separarse de él: tal es la gran estrategia de supervivencia en la megalópolis moderna”.
Sin embargo, algo no funciona, el semanario británico The Economist confirmaba que, aun cuando la economía mundial ha crecido a una tasa anual del 3,2% desde 2000 (y los ricos se enriquecieron más, consecuentemente), las encuestas sobre el estado de felicidad de las personas no muestran índices crecientes. De regreso a Maslow, parece confirmarse que satisfacer necesidades materiales y fisiológicas nada significa si no se continúa el ascenso de la pirámide. Insatisfechas, las otras necesidades seguirán siendo preguntas abiertas, como las que salpican este texto. Su falta de respuesta también puede medirse en cifras. En
Esa realidad espiritual, esas necesidades del alma, el encuentro con los otros, el tiempo para el diálogo y la caricia, para la mirada y el registro, para sentir y transmitir, son el agua. Todo lo demás es grifería. Mejor o peor diseñada, más cara o más barata, más ostentosa o más minimalista. Sólo grifería. Es útil. Pero lo necesario es el agua.

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